No entro en mí de gozo. Uno de los mejores festivales rutilantes a lo largo y ancho del mundo (nada menos que en 22 países) recalará en Madrid. Se trata del WOMAD, siglas en inglés de World of Music, Arts and Dance, un encuentro extraordinario grupos musicales de todos los continentes. El que ya haya acudido a alguna de las 13 citas del WOMAD en Cáceres o las 10 de Las Palmas de Gran Canaria sabe muy bien de lo que hablo.
Este año, las fechas son éstas: 5 al 7 del mayo en Cáceres; 20 al 22 de mayo en Madrid; 10 al 13 de noviembre en Las Palmas de Gran Canaria. Ahora no hay excusa válida para eludir empaparte de ritmos, melodías, colores, danzas, olores y sabores para la mayoría de nosotros desconocidos.
Al WOMAD no acuden nombres de relumbrón, ni hay tres o cuatro cabeza de cartel que sirvan de tirón. No lo hay porque la mayoría de los espectáculos son al aire libre y de entrada gratuita, salvo alguno por circunstancias especiales pero siempre con un precio muy módico. Los espacios dedicados a los talleres trabajan en los días previos. Las calles o el recinto -en Madrid, la Casa de Campo; en Cáceres, la propia ciudad- transforman el concepto de multiculturalidad en un hecho real.
Y no actúan grandes grupos o figuras porque el objetivo es otro; es difundir manifestaciones artísticas de gran calidad ausentes del circuito comercial o de las promociones publicitarias al uso. Por eso, acudir al WOMAD es llevar todos los sentidos abiertos a flor de piel, dispuestos a dejarse cautivar y sorprender.
La idea del WOMAD partió en 1982 de la mano del músico Peter Gabriel (ex Genesis) y Thomas Brooman. En Madrid se llamará Womadrid y acudirá a su presentación el propio Peter Gabriel ofreciendo una sesión de músicas de raíz pasadas por el tamiz de la electrónica. Lecturas políticas aparte -color político del ayuntamiento, fechas previas a la proclamación de la sede olímpica para el 2012-, bienvenida sea una tercera ciudad.




