A partir del número de septiembre, en la mancheta de MO aparecerá un nombre distinto bajo el epígrafe de Redactor Jefe. Así, habrá concluido una etapa de casi tres años (octubre 2002-julio 2005) en donde he tenido la suerte de ocupar un puesto de tanta responsabilidad, periodo en el cual he aportado todos mis conocimientos periodísticos sin dejarme nada en el tintero.
Tres años muy intensos por el gran número de acontecimientos vividos (Prestige, protestas contra la Guerra en Iraq, Movimiento Antiglobalización, Fiestas del PCE, Foros Sociales de París y Londres, atentados del 11-M, elecciones regionales y autonómicas de 2003 y generales de 2004, viaje a los campamentos saharauis…) para concluir con el XVII Congreso del PCE.
Sin duda, es el mejor momento para que otra persona coja el timón y, apoyada por la nueva dirección del Partido, avance y mejore esta histórica cabecera. Deseo fervientemente que su trabajo merezca el reconocimiento de todos, que cuente con el apoyo de tantos colaboradores como en mi etapa he tenido y que su vocación vaya acompañada de un fuerte grado de compromiso, factores sin los cuales es de todo punto imposible realizar día a día esta tarea.
Gracias a tanta gente cuyo explícito apoyo me levantó en los momentos difíciles; gracias al equipo de MO por su incondicional entrega al trabajo y saludos a los que han confrontado conmigo por discrepar en la manera de confeccionar el periódico. Hay mucho que hacer aún y en eso se habrá de emplear quien asuma la tarea de Redactor Jefe y, principalmente, quien sea nombrado responsable de la Secretaría de Comunicación del PCE. Las bases están puestas y el camino despejado; por delante, tiempo suficiente para remangarse y dar cuerpo a un nuevo proyecto cuyas líneas están diseñadas y que factores externos a mi persona impidieron materializar.
Repito, gracias a todas y todos los que de corazón -y han sido muchos- han estado a mi lado.




