La historia del pueblo iraní tiene algo de aciaga. Ha estado históricamente determinada por la riqueza de sus Imperios y fundamentada en su innegable valor estratégico. Ha sido siempre una tierra deseada, torturada, conquistada, perdida y reencontrada. Hoy cuando el equilibrio del terror de la guerra fría ha dado pasado al unilateralismo imperial de los EEUU, cuando continúan las guerras de agresión contra Afganistán o Iraq, frente a una situación militar empantanada y sin visos de victoria militar, los EEUU se aprestan a una nueva agresión con intermediación israelita: la destrucción de Irán. El posible rearme nuclear iraní será la excusa. Poco vale que la OIE (Organización Internacional de la Energía) declare en su último informe que Irán sólo está enriqueciendo un 5% de su uranio, proporción permitida por el Tratado de No Proliferación Nuclear que Irán ha firmado. La excusa es espuria. Se repite machaconamente que el objetivo es detener el rearme nuclear iraní. De nuevo los viejos y gastados argumentos. En la zona, sólo Israel posee capacidad nuclear, unas 400 ojivas. EEUU durante todo este tiempo ha boicoteado sistemáticamente la posibilidad del desarme en Oriente Medio. Esta es la primera razón de la presente crisis, prolongación evidente de la invasión de Iraq. EEUU no puede permitir la existencia de una potencia regional que pueda hacer sombra a su gendarme en la zona.
La crisis de los recursos
Hace unos 150 años que se utiliza el petróleo como fuente primordial de energía. Hoy la producción mundial se estanca, los costos de extracción son cada vez más altos y los yacimientos más escasos. Nos enfrentamos a una crisis de abastecimiento.
En el mundo de la energía, Oriente Medio representa la gran elipse estratégica; dentro de la misma, Irán es un elemento esencial. Desde sus yacimientos se abastece a Europa y Asia.
Este último continente se está convirtiendo en el gran devorador energético: Japón depende de Oriente Medio en un 82%, mientras que Corea del Sur, que duplica su demanda energética cada diez años, depende en un 93% del petróleo de la zona.
Irán y el petróleo
El Irán moderno se constituye como reservorio energético mundial a las 4,30 de la mañana del 26 de mayo de 1908, cuando surgió petróleo del primer pozo perforado en Masjid-i-Sulaiman. Fue un suceso que cambió el mundo. Durante mucho tiempo Irán se comportó como un protectorado de occidente. Varios aspectos lo convertían en un país imprescindible. El amplio margen entre reservas probadas y producción total, la buena calidad de su producto, y los bajos costos de extracción. Al mismo tiempo sus reversas de gas natural, explotadas más tardíamente, suponen ahora una de las mayores de todo el planeta. Esto hace del país un apetitoso bocado.
Desde hace más de 20 años, cuando la revolución jomeinista sustituye a la prooccidental dinastía Pahlevi, vivimos una campaña permanente cuyo objetivo es denostar a la sociedad iraní, convertirla en el eje de toda maldad y justificar en su momento la intervención militar. De nuevo habrá que destruir un país para poder salvarlo.
Frente al desgaste evidente de la revolución islámica, sobre todo entre la población joven, se pretende, a través del reto nuclear, liderar las corrientes más nacionalistas apuntalando al régimen. La política tiene extraños amigos/enemigos de cama.
Geoestrategia de la energía
La disyuntiva para la superpotencia (EEUU) es difícil: cambiar los patrones de consumo o la huida hacia adelante de una nueva guerra de agresión. EEUU puede intentar obviar su fracaso militar en Iraq con un nueva aventura militar y de rebote, dejar la situación políticamente envenenada para una futura administración demócrata. Tras el fallo del sistema económico los grandes especuladores financieros invierten en futuros, sobre todo alimentos y petróleo, jugando la posibilidad que un próximo conflicto militar dispare el precio del crudo de tal forma que multiplique las ganancias de forma astronómica.
Los preparativos están hace tiempo en marcha. En estos momentos los informes más fidedignos apuntan a que seis portaviones, 500 aviones embarcados y cerca de 90 barcos de apoyo se acercan al golfo. Sería de confirmarse la noticia, la mayor flota de guerra desde el final del conflicto del Golfo.
La opción israelí de atacar por su cuenta si la presión diplomática que pretende EEUU falla, es un as en la manga. En estos momentos Irán, es un país cercado y vigilado, se enfrenta a un cordón sanitario de bases americanas en Qatar, Iraq, Turquía, los Emiratos del Golfo, Uzbekistán y Afganistán. Incluso los nuevos países centroeuropeos como Bulgaria o Polonia han ampliado sus bases militares para dar apoyo logístico a los bombarderos americanos en sus misiones contra Irán. Se están reforzando bases navales en la salida en el cuerno de África, con la excusa de la existencia de piratas que dificultaban la navegación.
Las bazas políticas de Irán
Irán también tiene grandes bazas. La primera y más importante es su capacidad militar que no es desdeñable y el cambio del patrón dólar al patrón euro en los intercambios energéticos. Irán no ha sufrido dos guerras y un embargo terrible como Iraq cuando fue invadida, sino que lleva años preparándose para el conflicto. Por otro lado la capacidad económica de EEUU se ve mermada por la crisis financiera. El déficit norteamericano añadido al de exportaciones alcanza cifras de vértigo. EEUU vive el presente hipotecando a las generaciones futuras.
El objetivo no es sólo dominar las reservas petrolíferas del país o líneas de suministro, sino evitar que se produzca el cambio de patrón de intercambio, el dólar por el euro, como ya hace el país persa. Esta es una de las clave de bóveda del actual conflicto. No es el desarrollo nuclear, sino la posibilidad de sustituir al dólar como medio de intercambio internacional.
La segunda baza del gobierno iraní, es su capacidad de producir millones de barriles de crudo diarios y abastecer en un 70% a Europa y Asia. Ninguna acción se puede tomar sin la aquiescencia política de China o Rusia.
La tercera es el control geoestratégico que tiene Irán sobre el estrecho de Ormuz por donde transitan 15 millones de barriles de crudo diarios, el 40% del consumo mundial.
La situación internacional ha entrado en un proceso de cambio acelerado. El desgaste político de la administración republicana, el fracaso militar que se cierne en la campaña iraquí y afgana, el fiasco israelí en la invasión del Líbano resitúan tácticamente los objetivos prioritarios. Desaceleraron el impulso hacia la guerra durante un tiempo, pero ahora vuelven a acumularse tensiones. El candidato demócrata Obama ha pedido detener la amenaza iraní. Parece que la situación tiende a girar de nuevo en otro sentido. El cambio en la cúpula militar de los EEUU para la zona, y la toma de control por los generales más belicistas no auguran nada bueno. La campaña publicitaria se acelera; muchos diarios dan por hecho la guerra como un elemento más o menos inminente.
De todas formas para los EEUU es también una difícil alternativa. Este país ya no es el mismo de antes de la guerra de Iraq. Hoy en día EEUU, que se declaró capaz de ganar al mismo tiempo varias guerras parciales en diversos lugares del mundo, se siente impotente, su capacidad no correspondiente a su ambición.
Si las fuerzas contrarias a la guerra no detienen esta carrera hacia el precipicio, si no consiguen cerrar la caja de Pandora que está entreabierta, percibiremos lo que el ex presidente de la República Checa, Václav Havel anuncia: la guerra contra Irán será el inicio de la III Guerra Mundial.
* Profesor de Historia
Irán está muy lejos de obtener el arma nuclear
Frente a los 80 kg de plutonio necesario, sólo ha podido fabricar 5 gramos. Es capaz de depurar el 5% del uranio producido cuando debería hacerlo en un 85%. Frente a las 1000 centrifugadoras necesarias posee 174. Tiene una planta de procesamiento cuando necesita 12. No hay ninguna prueba de que Irán esté más cerca ahora de las armas nucleares que Iraq en septiembre de 2002, cuando Blair (ex presidente inglés) y Dick Cheney (vicepresidente de EEUU) aseguraron al mundo que Bagdad representaba una verdadera «amenaza» nuclear. Países como India, Pakistán o Israel, sí que han desarrollado un programa nuclear militar. De nuevo el doble rasero internacional. El cinismo de las potencias occidentales alcanza ya niveles grotescos. Irán sí ha firmado el protocolo de No proliferación nuclear y es el país que más inspecciones ha recibido y sigue recibiendo. No existe ninguna prueba fehaciente que Irán persiga el desarrollo del arma nuclear.




