La izquierda desgajada del gobierno progresista de Ecuador va a poner a prueba, en las elecciones del próximo 17 de febrero, la mayoría absoluta que las encuestas pronostican para la reelección del presidente Rafael Correa. Los disidentes consideran que su política extractivista intenta justificar con una mayor inversión social la dependencia económica de las transnacionales que hacen grandes negocios con la exportación de petróleo y minerales.
Dos economistas, Rafael Correa y Alberto Acosta, encabezaron la revolución ciudadana para elaborar una Constitución que llevara al país hacia el socialismo del buen vivir. Pero se enfrentaron cuando Acosta (después de ser ministro de Energía y Minas) acusó al presidente Correa de gobernar de manera autoritaria, impedir la reforma agraria, someterse a la estructura económica neoliberal y entregar los recursos naturales a los negocios internacionales.
Ahora, Alberto Acosta es el candidato presidencial de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas. Los sondeos le atribuyen un tercer puesto, por detrás de Rafael Correa y del banquero Guillermo Lasso.
En la nueva América Latina proliferan los grupos que se organizan como otra izquierda con el argumento de que los presidentes progresistas reducen la pobreza pero no han cumplido sus promesas de transformaciones estructurales con las que convirtieron en mayoría electoral la fuerza de las movilizaciones populares contra el neoliberalismo.




