El multimillonario Horacio Cartes ha ganado las elecciones presidenciales en Paraguay. Acusado de enriquecerse con el narcotráfico y con el contrabando de tabaco hacia Brasil, es el nuevo cacique del dinosaurio del gran poder, la Asociación Nacional Republicana (ANR), popularmente conocida como partido colorado, la mafia que gobernó durante 35 años con la dictadura militar del general Alfredo Stroessner. Es el aliado de la Administración Obama para convertir a Paraguay en la gran base militar de Estados Unidos en una América del Sur que ya no obedece a Washington.
Regresa el dinosaurio a su poder de boa constrictor (la que deja sin respiración a la inmensa mayoría) después del parentesis de Fernando Lugo, arrancado de la presidencia, en un ‘golpe institucional’, por el bipartidismo tradicional de la ANR y el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
La izquierda, unida en torno a Lugo y ahora dividida, sólo consigue el 5,6% para Mario Ferreiro, de Avanza País, que incluye al Partido del Movimiento al Socialismo, y el 3,4% para Aníbal Carrillo, del Frente Guasú, la alianza por Lugo que se dividió.
El PLRA había formado con el presidente ilegalmente destituido la Alianza Patriótica para el Cambio. Apostó al golpe de Estado para ganar estas elecciones pero le abrió el camino al regreso de la ANR.
Desde el golpe contra Lugo, Paraguay quedó fuera del MERCOSUR y de la UNASUR. El régimen restablecido es una cuña estadounidense en la nueva integración latinoamericana.




