Edward Snowden ha pedido asilo en Ecuador que ya se lo concedió a Julian Assange. El gobierno del presidente Correa protege a los que desnudan al gran poder que utiliza la información y la tecnología contra la democracia.

La denuncia del analista de la CIA sobre la penetración global de los servicios secretos de Estados Unidos en la intimidad de los ciudadanos y lo destapado por Wikileaks sobre la diplomacia criminal de Obama confirman que el imperialismo aumenta su capacidad depredadora.

En los nuevos gobiernos de América Latina se está consolidando la voluntad política de democratizar los medios de comunicación y el acceso a la tecnología. En Ecuador, el Parlamento acaba de aprobar la nueva Ley de Comunicación que se parece a la legislación argentina (la mejor del mundo) en su intención de recuperar la información como servicio público para garantizar la calidad de la democracia.

La ley ecuatoriana reparte equitativamente las posibilidades de emisión entre el servicio público, los negocios audiovisuales y las iniciativas sociales. Prohibe tener más de una radio y una televisión de alcance nacional, impide que los bancos y las grandes empresas sean los dueños de los medios de comunicación y no permite que compañías extranjeras controlen los negocios de la información y de la publicidad. Además establece una autoridad independiente (la que el PSOE y el PP bloquearon en España) para que vigile y sancione el incumplimiento de la nueva legislación. Es mucho lo que hay que aprender de América Latina.

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