Mundo Obrero: ¿Cuál es la situación política en Castilla y La Mancha?
José Morales:
La situación es de paro y recortes, y no nos ofrecen nada salvo aguantarnos o emigrar.

Lo más sangrante es el paro, con más de un 30%, a lo que hay que sumar que la mitad de las mujeres en edad de trabajar no aspiran a tener un trabajo remunerado, y que soportamos un paro juvenil de más del 60%.

En el mundo rural continúa el lento declive que no se ha detenido nunca, sin redes de consumo de cercanía, muy afectado por las políticas agrícolas de la UE, y en el mundo urbano se produce una desindustrialización también progresiva, que empezó mucho antes de la crisis. Durante años, los gobiernos autonómicos nos dijeron que la logística sustituiría a la industria (en un contexto de bajada del paro). Ahora ese sector, la logística, ha enviado al paro a miles de trabajadoras y trabajadores de la región, y ha disparado la siniestralidad laboral, hasta colocar a Castilla-La Mancha como región con más siniestralidad según datos de CCOO. La sobreexplotación, con el paro general y la precariedad característica de este sector, causan contracturas, golpes, cortes y lesiones cervicales en unas cantidades brutales.

Y en este contexto de progresiva desindustrialización y despoblación rural el gobierno de Castilla-La Mancha continúa recortando, incluso negándose a readmitir a personal interino con sentencias judiciales. Prefieren seguir el recorrido judicial, pues contando con la lentitud de la justicia puede que se resuelva pasadas las elecciones, con lo que esperan volver a tener las manos libres.

Los recortes no se detienen, con una educación y sanidad cada vez más deterioradas, y puestos a recortar van a recortar hasta en democracia. Ya está en el Congreso de los Diputados el proyecto de reforma del estatuto de autonomía, que pretende blindar unas cortes autonómicas bipartidistas, reduciendo el número de diputados con el pretexto de la austeridad, en lugar ir a una circunscripción única, que también permitiría aquello que dicen pretender, el ahorro, pero que no les permitiría aquello que esconden, que es limitar la democracia.

Mención especial merece el recorte en la Universidad de Castilla-La Mancha y el impago y los retrasos en el convenio con la Universidad de Alcalá por el que se rige la provincia de Guadalajara. El Rector de la Universidad de Castilla-La Mancha ha decidido condonar 93 millones de euros a la Junta y suplir estos ingresos con programas de mecenazgo, que someterán a la Universidad a los lobbys y el gran capital, y con un aumento generalizado de los costes de las convalidaciones, que sumado al retraso en el pago de las becas a nivel estatal hacen insostenible la situación de muchas y muchos estudiantes de la región.

El gobierno de Castilla-La Mancha, además de agredir por sistema a la clase trabajadora y las capas populares desprecia el territorio, nuestro medio ambiente, y se ha convertido en avalista político para la construcción de un cementerio nuclear en nuestra región, en la localidad conquense de Villar de Cañas. Paralelamente, recortan en la empresa pública GEACAM, que se encarga de la prevención y extinción de los incendios forestales, mostrando una vez más su desprecio por lo rural y lo medioambiental.

En este contexto, estamos inmersos en una espiral de recortes y agresiones a la clase trabajadora que son contestadas con movilización social, que a su vez es contestada con represión, con infinidad de sanciones administrativas y multas desde la Delegación del Gobierno por hacer uso de nuestras libertades públicas.

M.O.: ¿Piensas que la gente está saliendo lo suficiente a la calle?
J.M.:
La movilización no es suficiente por el momento, ya que no conseguimos ni detener los recortes, ni revertir la situación. Pero sí se van construyendo espacios de convergencia, y el lento proceso de toma de conciencia de muchos millones de trabajadores y trabajadoras que un día creyeron ser clase media es imparable. La clase trabajadora va adoptando el papel de clase para sí a medida que se agudizan la lucha de clases y las contradicciones del capitalismo. El estado de movilización actual no basta, pero avanzamos en la dirección correcta.

M.O.: Con una tasa tan alta de paro juvenil, ¿qué salida tenemos los jóvenes ante una situación así?
J.M.:
Sólo la movilización. Ni la emigración, ni aceptar la situación porque es lo que hay. A la clase trabajadora nunca se le ha regalado nada y a su juventud tampoco; lo que tenemos, o teníamos y ahora nos roban, se consiguió con movilización y lucha. Y aquello que queramos conseguir más allá lo tendremos que lograr también con organización y movilización.

M.O.: ¿Cuál debe ser el papel de la juventud en el Partido?
J.M.:
Debemos aportar nuestra perspectiva específica como jóvenes, con nuestras propias vivencias, pero no sólo. Nuestra experiencia en movimientos sociales de nueva creación es vital para entender la realidad política actual, y sólo entendiendo los movimientos sociales seremos capaces de trabajar con y en ellos para la transformación de la sociedad.

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