
Disco ‘Amaral 1998-2008’
Amaral
Topicazos a la basura. Uno, no se hace buena música ahora. No es cierto: este artículo hace un recorrido por bandas y solistas de una calidad musical contrastada aunque no sean conocidos por las masas. Dos, cantar en inglés abre puertas. Otro grave error. Todos los músicos que mencionaré cantan en español, escriben letras con sentido, emotivas, con corazón y les va bien en la vida. Tres, un nombre no garantiza un buen trabajo. Ahí van dos pruebas, por supuesto subjetivas, o sea, mi opinión: los discos recientes de Fito y Manolo García, grabados con toda la suerte de medios a su disposición, son mediocres, lo que no quiere decir malos. Están en la mayoría de las emisoras musicales, reciben una amplia cobertura informativa…, sí, vale, pero eso no hace que sean buenos discos.
Directo a mi banda de pop y rock favorita de los últimos años: Amaral. Eva Amaral y Juan Aguirre, de Zaragoza, tienen una discografía ya suficiente como para ser considerados uno de los mejores grupos de este género de la historia musical patria. No es solo la voz de Eva, sino lo bien trabajadas que están las letras y cómo construyen la canción para llegar a estribillos que te cautivan de inmediato. Sería un error juzgarles sólo por los temas que son radiados, porque sus discos contienen piezas que nunca forman parte de la parrilla musical y que, sin embargo, son geniales. La portada elegida para este mes es de un gran recopilatorio, ‘Amaral 1998-2008’. Dice mucho de ellos que las tres primeras canciones no sean suyas, sino tres versiones: una de David Bowie, otra de Pistones (una de las mejores bandas de la ‘movida’ madrileña y a la que se reivindica poco en este movimiento) y la tercera de El Último de la Fila, que ese sí era un dúo explosivo en lo creativo formado por Manolo García y Quimi Portet.
Sigo con la lista. Para mí, la mejor banda de rock nacional en estos momentos es Vetusta Morla. Madrileños con tres álbumes editados. Gente sincera, honesta, humilde. Aupados gracias a Radio 3 y al programa ‘El ojo crítico’ de RNE y a que durante años han trabajado casi en la sombra, pateándose el circuito de salas pequeñas de rock. Ahora están en la cima, pero siguen siendo la misma gente currante y que gracias a eso tienen mucho que contar. La voz de Pucho (Juan Pedro Martín) es peculiar, tienen un atractivo único. Me gusta mucho su tratamiento rítmico y la solvencia de sus mensajes. En la misma línea de canciones con profundo contenido está Nacho Vegas, éste asturiano más en la órbita del folk. Su último trabajo, ‘Resituación’ (2014) es un puñetazo directo a la línea medular de la hipocresía de este país. Me produce sensaciones similares a cuando escucho a Tom Waits o Nick Cave.
Más. Jairo Zabala es en la música Depedro. Su música la he escuchado menos, pero siempre que llegan a mí sus canciones me dejan un regusto agradable. Es un músico bien curtido como solista, como guitarrista para giras de otros nombres y, en fin, ganándose el sustento sin abandonar su propuesta diferente. De Quique González poco se puede añadir a que es el artista bandera del rock de cantautor desde hace años. Es, como Depedro, de Madrid. Su primer disco se publicó en 1998 y el último, ‘Delantera mítica’ hace dos años. Sus dos rasgos peculiares son su voz, que destila esa gravedad necesaria en su estilo, y la sencillez de canciones que funcionan tanto con una banda detrás como tocadas sólo con una guitarra acústica. Y ahí se mantiene José Ignacio Lapido, granadino que fundó hace años el grupo de rock granadino 091, y que desde su disolución graba en solitario con el sello Pentatonia Records. Tiene el reconocimiento de toda la escena musical española y es una de las figuras para mí más entrañables de este mundillo. Y para acabar no quiero olvidar los 20 años en la brecha de M-Clan, que tiene mérito haciendo R&B en este país (lo de las canciones tontas que tienen son pecados pasables).




