Los resultados de las municipales han dejado un mensaje claro de voluntad de cambio y también del camino para conseguirlo: las candidaturas de unidad social y política, han constatado que es posible vencer al bipartidismo allí donde se ha trabajado bien. La base de su éxito es que han sido capaces de referenciar los deseos de cambio de una gran parte de la mayoría social trabajadora afectada por la crisis. Así lo respaldó el informe presentado por el Secretario General del PCE en el comité federal celebrado el 7 de junio, que centró su debate en el trabajo hacia la unidad popular y las convergencias electorales.

Dos días antes fue la Presidencia Federal de IU la que aprobó con un 91% de votos la hoja de ruta presentada por Alberto Garzón en el documento “Hacia la Unidad Popular” que busca una candidatura de unidad popular para ganar las próximas elecciones generales.

Como dijo José Luis Centella, “ahora hay que pasar del qué hacer a cómo hacerlo, y esa es la clave en la que tenemos que trabajar estos días”. Hizo hincapié en que la Unidad Popular no puede ser el paraguas de ninguna fuerza política en solitario sino de espacios abiertos, aclaró el secretario general del PCE, igual que no puede hacerse esa unidad desde la negociación entre las diferentes fuerzas políticas, porque la mataríamos. ”Por ello, el Partido Comunista de España lanza el reto a todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales y ciudadanas a configurar ese espacio”.

Los resultados de estos comicios, repetía Centella, han constatado que es posible derrotar electoralmente al bipartidismo en las próximas elecciones generales “si se consigue generar un espacio de unidad que referencie en el imaginario de quienes sufren la crisis, la posibilidad de una ruptura con la situación actual y que les permita recuperar derechos y libertades desde una salida social y democrática de la crisis”.

El líder de los comunistas lanzó el reto de configurar ese espacio a todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales y ciudadanas. “Por nuestra parte -explicó-, nos comprometemos a contribuir a ello, desde nuestras propias elaboraciones y en el marco de una Izquierda Unida que, ahora más que nunca, tiene la responsabilidad de ser un agente activo en el desarrollo de un proceso constituyente para todo el Estado”.

“Por lo tanto, es el momento de construir Unidad Popular en su concepto más amplio, el que junto a la cara electoral, fortalezca la social”, insistía el infome. “Debemos entender por Unidad Popular, en el plano político, la que se da ante todo en la calle, en las movilizaciones, en los centros de trabajo o de estudio, en los conflictos laborales, en las luchas contra el patriarcado y por la igualdad de la mujer, por lo público, contra los desahucios, contra el TTIP etc. y que al mismo tiempo debe tener una expresión electoral, que dote de contenido transformador y respaldo popular consciente y combativo, siendo conscientes de que la unidad electoral no es una consecuencia obligada de las movilizaciones, sino una construcción consciente que parte de la necesidad de tomar democráticamente el Gobierno del Estado para hacer posible el programa que da soporte a las movilizaciones. Una Unidad Popular trasversal a todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales”.

También advirtió Centella del peligro que pueden correr los gobiernos alternativos que puedan darse en ciudades como Barcelona o Madrid, porque si no consolidan un importante apoyo popular tendrán muy difícil dar respuesta a las ilusiones que han generado.

Mientras la sociedad se mueve por el cambio, las fuerzas del sistema lo hacen por la consolidación de los cambios realizados. “Tienen una propuesta de nuevo modelo de país que desarrollan aprovechando la crisis para institucionalizar un cambio constitucional que consolide los cambios realizados”. Y frente a esta realidad, argumentó Centella, es prioritario construir una alternativa programática, social y electoral, lo más amplia y unitaria posible, una alternativa que confronte y derrote social y políticamente el intento de recomposición del sistema. Una alternativa democrática, federal, social, feminista, ecologista, con amplia base popular que gane la batalla político-ideológica al plan antidemocrático, centralista, reaccionario y patriarcal, del nuevo régimen, esto significa en este momento, construir Unidad Popular.

“Nuestras referencias para este debate, debatidas y aprobadas por amplia mayoría, se centran en una salida social, anticapitalista, democrática y antipatriarcal de la crisis, y el instrumento sería una política de alianzas (políticas y sociales), que se plasmen en espacios unitarios que permitan avanzar en la configuración de un Bloque Social y Político de carácter alternativo que desarrolle la salida social a la crisis desde una propuesta constituyente y desde los perfiles propios de una fuerza rupturista, es decir construir Unidad Popular en su sentido más amplio”.

El Secretario General del PCE sintetizó en dos las conclusiones del debate: la primera fue dar prioridad absoluta a la activación de la lucha social, conseguir que la política antisocial y autoritaria del Gobierno tenga una respuesta en la calle, que el sistema no consiga imponer una paz social. “Para ello -alentó- tenemos que volcar a nuestra militancia en la organización de las movilizaciones sociales y sindicales convocadas para este año”, destacando el trabajo de las Marchas de octubre.

Y la segunda conclusión es “situarnos a la ofensiva en la política de Convergencia, que debe tomar el sentido de construcción de Unidad Popular. Para ello es fundamental que el PCE sea percibido como un instrumento útil para conseguir una transformación social de la realidad desde la izquierda, que marque un claro perfil político y programático, y hacerlo desde el fortalecimiento de la organización, desde nuestro discurso político, desde lo colectivo, en función de esa política de convergencia que acumule fuerzas”, argumentó Centella.

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