
Película Truman
Cesc Gay
Título: TRUMAN
Nacionalidad: España-Argentina, 2015
Director: Cesc Gay
Guión: Tomás Aragay, Cesc Gay
Productor: Diego Dubcovsky, Daniel Burman
Música: Nico Cota, Toti Soler
Fotografía: Andreu Rebés
Montaje: Pablo Barbieri Carrera
Intérpretes: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi, Eduard Fernández, Álex Brendemühl, Pedro Casablanc, José Luis Gómez, Javier Gutiérrez, Elvira Mínguez
Distribuidora: Filmax
Estreno en España: 30 octubre 2015
Truman es un perro, tal vez el perro más humano que haya visto nunca en el cine. Un perro cuya mirada revela toda la profunda tristeza que nos invade al saber que vamos a separarnos de él, porque él la siente al igual que nosotros, intuye que va a perder definitivamente a su amo. Nosotros somos su amo, somos Ricardo Darín y vamos a morir muy pronto de cáncer. Lo sabemos porque hemos decidido abandonar el tratamiento. Y no hay posibilidad alguna de supervivencia a los estragos de la enfermedad y a la muerte. Y nuestro amigo del alma, Javier Cámara, está ahí para consolarnos pero no puede hacerlo, porque nuestro dolor, y el suyo, el de Javier, es inconsolable. Aunque yo no quiero que esto sea una función lacrimógena, porque quiero asumirlo con la mayor entereza posible, porque no quiero llorar ni hacer llorar a mis amigos, a mi novia o a mi hijo, ni a mi exmujer.
Hay una especie de pudor infinito, tan infinito como la pena misma, a mostrar el dolor. Un pudor que intenta por todos los medios sofocar la tristeza, un pudor que intenta buscar incluso el humor en la secuencia del tanatorio (una especie de guiño a la secuencia de la boda de El hijo de la novia, también protagonizada por Darín), pero no lo encuentra. Porque tampoco quiere hacer humor negro, tal vez también por pudor. Y ese pudor actúa como una especie de fuerza refrigerante de la temperatura emocional de la película. ¿Podría ser que terminara por afectar al propio relato? ¿podría tal vez contaminar de frialdad a un relato tan emocional en sus capas profundas y tan contenido en sus formas narrativas?
Darín y Cámara están inmensos en esa obligada contención. Pero esa obligada contención les coloca al borde mismo de una frialdad que no es admisible, que no se persigue, que no se desea, que quizás se roce por momentos. Esa frialdad salta en pedazos de manera casi inadvertida, subterránea, cuando Darín intenta colocar a Truman a la pareja de lesbianas. La dura capa de hielo se resquebraja en la secuencia de sexo entre Cámara y la chica argentina, Dolores Fonzi, que podría ser la escena de sexo más triste de la historia del cine, español al menos. El llanto de Cámara y Fonzi, pudorosamente semioculto, es nuestro llanto. Y tiene lógica, como declara en la secuencia siguiente Darín al verles juntos bajar de la habitación. Porque la chica es la novia de Darín, que se ha olvidado freudianamente el teléfono en su casa para poder volver a por él y poder disculparse por el enfado con que ha acogido las intenciones suicidas de su amante. Y aún así, dolorida y aterrada, le ha pedido a Javier que se acuesten juntos para, en brazos el uno del otro, poder combatir la pena.La inmensa pena que ha ahogado las palabras del hijo de Darín, incapaz de darle a saber que conoce el desenlace de la enfermedad. Incapaces los dos de decirse lo que ambos quieren decirse. Incapaces de llorar, como Javier, que está tan orgulloso de su amigo.
Porque la película está poseída por una tristeza infinita por la muerte y es una celebración de la amistad, lo más importante de la vida, en palabras de Darín. Una amistad que sobrevive a las separaciones, que no necesita de grandes palabras, que se alimenta del conocimiento que tiene cada uno del otro, y la compresión, y el respeto. Sobre todo, el respeto a la muerte, “cada uno se muere como puede”, dice Darín.
Uno sale conmovido de la sala, admirado de la maestría de Cesc Gay para tratar de las cuestiones de la vida, y de la muerte, con esa ligereza, que es lo contrario de la solemnidad, con ese cuidado, con ese respeto y cariño por sus personajes. Y por Truman, el perro más humano que yo he visto nunca en el cine.
RECOMENDACIONES
UNA SEMANA EN CÓRCEGA. Jean-François Richet, 2015. Remake de la película homónima de Claude Berri (1977) que plantea un dilema acerca de la moral y las costumbres sexuales. Entretenida y discutible.
Reportaje en Días de cine: http://goo.gl/Ml6mRX
LOS HÉROES DEL MAL. Zoé Berriatúa, 2015. La adolescencia es una etapa difícil en el crecimiento humano y su tratamiento en el cine no lo es menos. Berriatúa aún tiene que madurar.
Reportaje en Días de cine: http://goo.gl/IpR8uC
MA MA. Julio Medem, 2015. Una portentosa interpretación de Penélope Cruz no salva del naufragio a la película de Medem, insoportablemente cursi y bordeando el abismo del ridículo.




