
Youth
Paolo Sorrentino
Título original: Mia madre
País, año: Italia, 2015
Director: Nanni Moretti
Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Valia Santella
Fotografía: Arnaldo Catinari
Reparto: Margherita Buy, Nanni Moretti, John Turturro, Giulia Lazzarini, Beatrice Mancini, Stefano Abbati
Producción: Italia-Francia-Alemania
Distribuidora: Golem Distribución
Estreno en España: 22 enero 2016
Título original: Youth – La giovinezza
País, año: Italia, 2015
Director: Paolo Sorrentino
Guión: Paolo Sorrentino
Música: David Lang
Fotografía: Luca Bigazzi
Reparto: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski
Producción: Italia-Suiza-Francia-Reino Unido
Distribuidora: Vértigo Films
Estreno en España: 22 enero 2016
Los caprichos del azar han propiciado que se estrenen el mismo día en España dos grandes películas italianas. Y que precisamente el mes pasado escribiéramos aquí sobre la última producción de Matteo Garrone (http://goo.gl/yKHqxG). Junto a Nanni Moretti y Paolo Sorrentino, los tres tenores, los tres colosales directores contemporáneos de la patria de Ettore Scola, más grande aún si cabe, fallecido en fecha de entrega de este artículo.
Nanni Moretti, a quien automáticamente asociamos con comedia de alto octanaje social y político desde que en 1993 descubrimos su Caro diario se había asomado al irremediable dolor de la pérdida en La habitación del hijo (2001). Fue un cambio de registro que sorprendió, aún más que el hecho en sí, por la desoladora contundencia dramática. Pero a nadie extrañó que ganara la Palma de Oro del Festival de Cannes.
Atravesado de lado a lado por un síndrome de autodesvelamiento íntimo, el cine de Moretti recoge sus filias, fobias, manías, ideas políticas, temores y anhelos profundos que dejan una huella visible en sus historias y protagonistas, con frecuencia por él mismo encarnados. Mia madre probablemente sea de todas la obra que más hondo escarbe en su alma pues habla de la pérdida de su propia progenitora cuando se encontraba en la fase de montaje de Habemus Papam (2011). Un filme muy íntimo y personal que refleja tanto las constantes de su cine como el grado de maduración formal y personal del autor. Sin embargo, al contrario de lo que sucedía en la citada La habitación del hijo, y en contraste con algunos momentos de intensa emoción, que Moretti va graduando con absoluta delicadeza in crescendo desde principio a fin especialmente a medida que se acerca el desenlace, el director italiano no renuncia al humor, que utiliza como contrapunto del drama valiéndose del personaje de John Turturro, en un registro hilarante de commedia all italiana.
En 2013 Paolo Sorrentino dejó boquiabierto a medio mundo cinéfilo y contrariado a gran parte del resto con La gran belleza, una obra maestra que tuvimos ocasión de comentar en Mundo Obrero (http://goo.gl/q5Nbpm). El reconocimiento a escala planetaria, Oscar incluído como Mejor película en lengua extranjera, colocó al director napolitano en una posición privilegiada para hacer el cine que literalmente “le diera la gana”. La juventud es una prueba; la definitiva la veremos cuando se estrene la serie “il giovane Papa” acometida por entre otros productores la cadena HBO, con Jude Law como protagonista absoluto y Javier Cámara en el reparto.
La gran noticia es que La juventud continúa en la línea de inspiración estilística iniciada por La gran belleza con la que compone un díptico excelso en el que profundidad psicológica, imaginación visual desbordante y un característico distanciamiento cínico en la percepción de la fauna humana y sus flaquezas, contempladas bajo un prisma que tan pronto nos parece sarcasmo en estado puro como divertimento surrealista, se conjugan en un modo irresistiblemente poético.
Sorrentino disfruta enormemente con los excesos de su puesta en escena sin dejarse limitar ni por las exigencias de una representación verista ni por las demandas de una narración convencional. Un sentido desmedido pero gozoso de la estética y un dominio magistral del decurso temporal, junto a la libertina utilización de músicas y sonidos, constituyen las señas de identidad estilística más reconocibles. Y antes, durante y después, la acertadísima elección de sus intérpretes.
Con este arsenal narrativo y cinco actores extraordinarios (Michael Caine, Harvey Keittel, Rachel Weisz, Paul Dano y Jane Fonda, los dos primeros, protagonistas, sencillamente geniales) La juventud aborda la espinosa consecuencia de haber vivido, la penosa condición de mirar al pasado con gran angular y de tener el futuro tan cerca de los ojos como lo muestra el teleobjetivo. Caine y Keitel son dos amigos que parecen sienten la proximidad de la muerte de una manera muy distinta. Caine es un director de orquesta que quiere rendir un postrero homenaje a su esposa negándose a dirigir una ópera compuesta para ella a pesar del requerimiento insistente de la reina de Inglaterra, y resiste con apatía los envites de la rutina y el agotamiento de toda expectativa de cambio, amén de los reproches de su hija (Rachel Weisz) por haberse dedicado en exclusividad a su carrera desatendiendo a la familia. Por su parte Keitel es un director de cine que pretende rodar su última película sin prever que la estrella que puede hacerla posible (Jane Fonda) le pondrá un espejo delante en el que verá reflejadas sus miserias. La amistad entre ambos, forjada a través de los años, opera como si fuera un parapeto, una barrera desde la que ver los toros.
En esta corrida los toros no se ven desde la barrera, se torean en el ruedo.
Reportaje sobre La juventud en Días de cine: http://goo.gl/63ALbT
RECOMENDACIONES
LA CHICA DANESA. Tom Hooper, 2015. Biopic sobre el primer hombre transexual que se arriesgó a cambiar de sexo quirúrgicamente. Lástima que el edulcoramiento desnaturalice bastante la historia.
Reportaje en Días de cine: http://goo.gl/bEkVfU
CAROL. Tod Haynes, 2015. El director de Lejos del cielo vuelve a los años 50 con Cate Blanchett y Rooney Mara con el mismo estilo y la misma elegancia y brillantez. De nuevo, amores prohibidos.
LA GRAN APUESTA. Adam McKay, 2015. Denunciar la criminal estafa de la crisis explicando los enrevesados mecanismos financieros y hacerlos comprensibles no ha estado al alcance de la mano de McKay. Aún así, bien está que lo haya intentado.




