La guerra siria está en su momento álgido. El Estado Islámico y sus diversas facciones sufren la embestida durísima del ejército sirio con apoyo ruso. Las últimas victorias de Damasco están cortando las vitales líneas de comunicación entre la retaguardia turca y Jordana con los frentes de batalla. Se intuye el desmoronamiento del ejército denominado “rebelde” por los pro-occidentales medios de comunicación, que han arreciado en su campaña de manipulación mediática en estos días. Las “non natas” y aplazadas hasta el 25 de febrero conversaciones de paz en Ginebra se enmarcarían dentro de este contexto. Para EEUU, como pretendía, ya no será posible poner encima de la mesa la capitulación del gobierno sirio y entregar el país a los hermanos musulmanes como pretendía desde el 2011. Washington, a través de terceros, tendrá que negociar un alto el fuego. La premisa que se debe quitar a Al Assad ya no está sobre la mesa de negociación.

Ginebra-3 ha sido un encuentro extraño donde las 3 partes intervinientes no se reconocían, ni siquiera negociaban directamente. Un primer grupo lo formaba el gobierno Sirio, Rusia, Irán. Tenían un plan de paz construido y explicitado que implicaba elecciones presidenciales con libertad de participación como fueron las elecciones del 2013, alto el fuego… A pesar de la campaña mediática en contra, el multipartidismo que existe a pesar de las dificultades en Siria, ha permitido que el máximo portavoz de las conversaciones sea miembro de la oposición democrática a Al Assad, Ali Haidar, que así se llama, es miembro del Frente Popular para la Liberación y el Cambio y ministro para Reconciliación desde hace cuatro años. Todos los miembros de este grupo rechazan la presencia directa de la oposición armada. Otras fuerzas opositoras al gobierno, aunque democráticas, son el mencionado Frente Popular para la Liberación y el Cambio, los dos partidos comunistas en el gobierno y el consejo Sirio Democrático. Los kurdos por presión de Turquía y Riad fueron excluidos. El gobierno sirio quiere un acuerdo de paz, aunque no a cualquier precio: se trata de evitar la sangría de recursos humanos y económicos del país e iniciar la Reconciliación nacional.

El segundo grupo negociador era el denominado Alto Comité para las Negociaciones que englobaba a una gran parte de los grupos armados financiados por Arabia Saudita. Su representante es Mohammed Allush uno de los cabecillas de los grupos más extremistas en la guerra siria (Yaish al Islam). Este grupo, denominado Ejército del Islam, da cobijo a varias facciones de corte islamista y salafista. Predica la Sharía, alaba públicamente a Osama Bin Landen, llama a la limpieza étnica en Damasco y es muy cercano a Al Nusra. Mohammed Allush, buscado hasta hace poco por “terrorismo”, ha sido elevado gracias al paraguas de Arabia Saudita al rango de negociador. El objetivo de este “Alto Comité” no es alcanzar una solución negociada sino que pretende el cese de los bombardeos y la presión militar que los está arrinconando. El fin de la guerra, que ya saben que no pueden ganar, debería ir acompañado de la marcha de Al Assad de la escena política antes de las nuevas elecciones presidenciales.

El grupo liderado por Riad pretendía ser la única voz de la oposición pero se ha encontrado con que hay reconocidos dos grupos más. Desde el primer instante demostró su nula voluntad de diálogo imponiendo una serie de precondiciones que acabaron siendo denunciadas por el coordinador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. La oposición del gobierno sirio y las presiones realizadas por Rusia e incluso EEUU, que estaría dispuesta a retirar su apoyo a esa monarquía teocrática, les han obligado aunque con retraso a sentarse a la mesa de negociaciones. Esperaban que el ejército sirio detendría su ofensiva. Ha sido todo lo contrario. En los días de negociación y en lo que queda hasta el reinicio, si se produce, de las nuevas conversaciones, el ejército sirio y sus aliados profundizarán la ofensiva en todos los frentes. Los grupos “opositores” que dependen de Riad rompieron las negociaciones y marcharon a recibir nuevas instrucciones de Arabia Saudita. Es la primera gran victoria de Al Assad en este marco de negociación, fruto como hemos comentado de la correlación militar que en las últimas semanas ha permitido al gobierno sirio reconquistar más de 200 poblaciones, algunas de ellas de gran valor estratégico.

El tercer grupo negociador estaba compuesto con personalidades laicas que tomaron parte en los encuentros Moscú 1 y Moscú 2 y la Conferencia de El Cairo de la oposición siria. En este grupo está el presidente del Consejo Democrático de Siria, cuya posición es muy crítica con el grupo de Arabia Saudita puesto que ha denunciado la subordinación del grupo opositor a Riad y otros estados extranjeros.

Al otro lado de la mesa, las potencias que apoyan bien al gobierno sirio (Rusia, Irán…) o a los grupos terroristas (Turquía, Arabia Saudita, EEUU…) libran también su propia batalla. Frente a las presumibles provocaciones de la aviación de la OTAN, Rusia ha modernizado la fuerza aérea siria, mientras que hace acompañar sus bombarderos por cazas de última generación. Las tropas de tierra rusas evitan el combate directo pero se despliegan en las bases militares reconquistadas por el ejército sirio. En paralelo, Turquía moviliza a su ejército en la frontera norte con Siria amenazando con una invasión. Si fuera otro personaje estaríamos hablando de un mero “postureo” pero Erdogan tiene fama de elevar continuamente la apuesta y, en este caso, las consecuencias serían de una gravedad extrema, puesto que se podría producir un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN-Turquía. En prevención Moscú ha dotado al ejército sirio de nuevas armas y modernísimos sistemas antiaéreos que cubren el 70% del espacio aéreo. De hecho se ha creado una zona de exclusión aérea para la aviación turca. Sin apoyo aéreo una invasión por tierra sería un suicidio militar. Especialmente desde el derribo del S-24 por parte de la aviación turca, con apoyo de España (Torrejón de Ardoz), Turquía, Qatar, EEUU y Arabia Saudita) Rusia está especialmente vigilante en la frontera sirio-turca. En esta medida hemos de entender las quejas, con convocatoria al embajador ruso incluido, de la parte turca por una supuesta violación del espacio aéreo de esa nación. Los incidentes se suceden, los bombardeos de la artillería turca protegiendo la retirada de militantes salafistas derrotados por las acciones del ejército sirio, exacerban la situación. Israel, el otro gran interviniente, observa con creciente preocupación el crecimiento militar de Hezbola, cuyo contacto con nuevas tecnologías militares y el aprendizaje sobre el campo de batalla real, le ha permitido dar un salto cualitativo y cuantitativo en su capacidad tanto ofensiva como defensiva. En futuros enfrentamientos, el Thasal israelí tendrá un muy serio rival.

El camino para la paz en Siria aún está lejos y la única posibilidad sería la integración de los grupos opositores en las estructuras sociales en un proceso de reconciliación nacional. Pero no estamos hablando de una guerra civil al uso, nos referimos a una guerra de agresión donde una gran parte de esos combatientes son extranjeros, por tanto muchos de ellos no tienen retaguardia donde ir. Durante un tiempo aún serán las armas las que indiquen el futuro del país del Orontes pero como afirmaba el estratega prusiano von Clausewitz “la guerra es la continuación de la política por otros medios”.

Descubre más desde Mundo Obrero

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo