Título: TARDE PARA LA IRA
Nacionalidad, año: España, 2016
Director: Raúl Arévalo
Guión: Raúl Arévalo, David Pulido
Fotografía: Arnau Valls Colomer
Intérpretes: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Manolo Solo
Producción: LA CANICA FILMS y AGOSTO LA PELICULA A.I.E.) participación de TVE y MOVISTAR+, FILM FACTORY y PALOMAR
Distribución: Entertainment One Films Spain
Fecha de estreno: 9/09/2016

Raúl Arévalo acaba de ingresar en el selecto grupo de actores cuyo valor como director puede oscurecer su trayectoria como intérprete. No es mala congregación si en ella se encuentran tipos como un tal Clint Eastwood, Woody Allen o incluso Orson Welles, ahí es nada. No pretendo establecer comparaciones, pero hay que señalar que Arévalo, pese a su juventud, es un actor consagrado, incluso ganador de un Goya (Mejor actor de reparto en Gordos, 2009) con una dilatada carrera ascendente y algunos personajes memorables (AzulOscuroCasiNegro, 2006, Los girasoles ciegos, 2008, La isla mínima, 2014; los mejores). Ahora nos regala un sorprendente y extraordinario debut como director de largometrajes con un relato seco, áspero, cortante como un hacha, durísimo, en el que muestra una madurez insólita en la escritura de guión y en la dirección. Probablemente será la gran revelación de este año en nuestro cine, que promete un último trimestre muy fecundo.

Tarde para la ira es un viaje sin retorno tanto en el sentido literal como en el figurado. Un viaje alimentado por el odio del protagonista (Antonio de la Torre, en otro de sus imponentes trabajos) hacia unos individuos que le provocaron en el pasado un irreparable dolor del que ellos no son conscientes. Presa de su inmenso rencor, nada puede detener al vengador cuando convierte a los verdugos en víctimas a su merced, ni las súplicas de uno de ellos intentando convencerle de que él no hizo ningún daño, ni la situación familiar o sentimental de todos ellos, ni la presencia de la pequeña de pocos años de aquél que parecía su amigo en el bar. El vengador ha llegado a un grado de ofuscación en su necesidad insaciable de venganza que su corazón está acorazado frente a cualquier tentación de consideración moral.

Raúl Arévalo no juzga al personaje y se coloca a una distancia que sin embargo se acorta cuando le concede una oportunidad para explicar por qué se muestra implacable. Las palabras que utiliza, el sentimiento con que las expresa, la inmensa emocionalidad que contiene lo que describe, las lágrimas de la chica agonizante, y la puesta en escena de esa habitación de hotel de ambientación íntima y cutre, las posiciones que ocupan ambos personajes, tumbado el narrador, sentado el escuchante… todo ello consigue poner los pelos de punta al espectador. No se puede narrar nada más violento con tan escasos elementos: la palabra, la emoción, la interpretación de De la Torre al contarlo. Esa secuencia encierra mejor que ninguna la sabiduría en la dirección de la que otras no menos impactantes ya han dejado constancia.

Tarde para la ira contiene unas cuantas lecciones magistrales de cine, especialmente en el apartado de la puesta en escena de algo tan delicado –y tan banalizado- como la violencia. La que transcurre en un gimnasio es absolutamente genial en su planificación y desarrollo; la tensión atraviesa las imágenes con dificilísima modulación desde el inicio hasta el desenlace. Su brutalidad cruda y explícita nos evoca momentos álgidos en la Historia del séptimo arte: Pascual Duarte (Ricardo Franco, 1976) en el ámbito nacional y fuera de nuestras fronteras Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990); palabras mayores.

Para llegar ahí, Raúl Arévalo ha partido de una secuencia inicial, el robo a una joyería, rodada con apabullante destreza. Tras el prólogo, la fase de preparación del proceso que tendrá lugar más adelante hierve a fuego lento como una olla a presión sin otra válvula de escape que el cañón de una escopeta. Después, ya no podremos soltar ni un segundo la esposa que nos ata a la muñeca de un ser humano destruido y determinado a destruir. Seguiremos su enloquecida marcha hasta el infierno.

El soberbio reparto que acompaña a Antonio de la Torre: Luis Callejo, Ruth Díaz y Manolo Solo, entre otros, nos recuerda la extraordinaria cantera de actores insuficientemente reconocidos que tenemos en España. La apuesta por ellos es un elemento fundamental de este impresionante aguafuerte.

Reportaje de “Tarde para la ira” en Días de cine: https://goo.gl/vVcv2y

RECOMENDACIONES

EL ABRAZO DE LA SERPIENTE. Ciro Guerra, 2015. El Premio Platino a la Mejor película del Cine Iberoamericano rescata del silencio esta joya colombiana que pasó desapercibida en su estreno. Coletazos de la colonización en un gozoso blanco y negro para sumergirse en la selva amazónica: grandiosa.

REGRESO A CASA (Gui lai). Zhang Yimou, 2014. Historia de amor romántica y sentimental (pero sin excesos) y crónica de la Revolución Cultural china. No es el mejor Zhang Yimou, pero mantiene su aliento poético y su valor como testimonio histórico.

PASTEL DE PERA CON LAVANDA (Le goût des merveilles). Eric Besnard, 2015. Deliciosa comedia romántica francesa que presenta sin paternalismo el síndrome de Asperger en el centro de la trama. Besnard mantiene a raya la sensiblería y los tópicos gracias a su delicadeza y autenticidad.
Reportaje en Días de cine: http://cort.as/kJTb

LA CORRESPONDENCIA (La corrispondenza). Giuseppe Tornatore, 2016. Tornatore ha perdido por completo el pulso en este drama “romántico hasta la muerte”, en el sentido más literal de la expresión. Malo, falso y pedante. Ni Jeremy Irons ni Olga Kurilenko se creen media palabra de lo que dicen. Lástima, Tornatore, pese a todo, nos cae bien.

LA LEYENDA DE TARZAN (The Legend of Tarzan). David Yates, 2016. Este Tarzán intenta repartir juego para niños y adultos y se queda en tierra de nadie. Unas gotitas de política y feminismo, unas gotitas de frescor salvaje y aventura… y unas soluciones de videojuego que terminan por aburrir. No dejará honda huella en la larga ristra de adaptaciones de Tarzán al cine.
Reportaje en Días de cine: http://cort.as/kJT1

Descubre más desde Mundo Obrero

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo