Estimado ciudadano, estimada ciudadana:
Rajoy no ha ganado, lo que se dice ganar a nadie, ha perdido más de dos millones de votos desde las elecciones generales del 20N del 2.011. Ha tenido que ser auxiliado por el PSOE para acceder al Gobierno. Rajoy vuelve a estar por lo tanto en nómina del sistema, lo que ahora llama la atención lo nuevo en la situación política, es como han actuado los grandes despachos. Con total desprecio y con todo descaro, el sistema ha puesto todos sus dispositivos para salvar su hegemonía y lo han hecho a la luz del día, poniendo sobre el tapete, que ahí está el poder y no en las urnas.
Hay gente que no cree en la existencia de los poderes fácticos, ni tampoco en los vasos comunicantes de las puertas giratorias.
¡La izquierda decente no debe estar triste! Porque les hemos obligado a emplearse a fondo, y le han visto las orejas al lobo. En el filo del precipicio de unas terceras elecciones, el PSOE da un paso al frente y cambia su naturaleza, actuando una vez más como viceversas.
Recomponer el bipartidismo con Rajoy de presidente, supone que se prolongará el deterioro de la democracia. Rajoy es un corrupto, pero es su corrupto, y su partido ha organizado una banda de raspamonedas que se extiende por todo el país. Rajoy es el destinatario de los sobres en B y las comisiones ilegales. Rajoy gana con la desesperanza, la desilusión, la apatía y con la frustración. Rajoy gana en blanco y negro ¿Por qué la derecha y los monopolios mediáticos están dispuestos a pagar tan alto coste? No hay que ser muy espabilado, ni tampoco un lince, para analizar que las movilizaciones, las Mareas han puesto en riesgo la política neoliberal, las privatizaciones y también los recortes. Mientras que en La Corona había un sustituto, heredero del heredero del golpista, en el PP no había recambio porque desde Cospedal hasta el portero automático de Génova están acusados de cobrar en B. Además no tienen mecanismo articulado para sucesiones hereditarias.
Todo esto se pagará en términos de descredito para España y figuraremos en los primeros puestos de los rankings, como un país de los más corruptos. Aunque ya tenemos fama histórica, bien ganada por cierto.
Un Gobierno instalado en el error y en el fracaso: reforma de la Ley laboral, reforma de la Ley Administración local, la reforma de la educación…, y un Gobierno instalado en el “austericidio”. Un Gobierno que está en el debate europeo, si se han pasado o no de frenada, con la aplicación del neoliberalismo. Han apretado tanto, que han saltado las costuras del propio sistema, ahí está el conflicto con Cataluña, Bódalo continúa encarcelado y la crisis económica sin perspectivas de resolverse. ¿A qué esperan? ¿Cuándo dará señales en esta nueva etapa política Mariano B? El presidente no mueve ficha, nunca la ha movido, espera siempre a que la muevan todos los demás a modo de estafermo. Su tarea es muy clara, los teléfonos del IBEX 35 echan humo, exigiendo al Gobierno, que ellos mismos han conformado, el mantenimiento intacto de sus privilegios. Que los blinden, que los aseguren, en definitiva que los garanticen.
Hay un pequeño detalle que escapa a las tertulias, a la caverna y a los debates de la prensa ¿Cómo se articulará la respuesta de los de abajo? Los desheredados, los precarios y los sin techo, las mujeres, la infancia, los pensionistas, la juventud, etc. Este es el conflicto, el eterno conflicto, para obviarlo o ponerle sordina, hay que dar algunos cursos acelerados a Susana Díaz, en ese nuevo proyecto centrista que huye de la confrontación ¡Que pretenden superar, salvando el sistema!
Las Marchas por la Dignidad, Mareas, cuyo objetivo es aglutinar al 99% de la ciudadanía para asegurar una democracia de lo común. El papel fundamental lo tienen que jugar los jóvenes trabajadores, activos y desempleados, y las mujeres. Con estas puntas de lanza, abriremos el Proceso Constituyente, sobre bases solidarias acabaremos con la desigualdad social.
Lo que de verdad está en juego, es configurar un territorio como se hace en informática, para desenvolvernos en este territorio donde se tenga asegurado el trabajo, el pan y el techo. Como decían Las Cortes de Cádiz “la felicidad del pueblo”.




