El pasado 9 de octubre se celebró, organizado por la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) en su sede de Madrid, un acto para conmemorar al Che el mismo día en que 50 años atrás fuese asesinado a manos del ejército boliviano. Presentado por Eddy Sánchez, director de la FIM, el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM Marcos Roitman inició su disertación de casi dos horas, sobre el contexto sociopolítico de América Latina que constituye el marco en el que se fragua la conciencia política del argentino Ernesto “Che” Guevara y su posterior pensamiento y acción política revolucionaria. Lamentaron los intervinientes la ausencia de una reedición de libros o de una mayor abundancia de actos en la lógica militante de la izquierda con motivo de esta efeméride redonda, como sí había ocurrido cuando el 40 aniversario.

El “dibujo” presentado por Roitman de aquel contexto es el de una América Latina con un capitalismo dependiente del imperialismo USA que tras la II Guerra Mundial le ha tomado a Europa el papel hegemónico en la construcción del mundo; la existencia de una política de bloques en un contexto de guerra fría en el que el anticomunismo extiende a la caracterización de enemigo interno cualquier oposición a las élites dominantes. Muy presente también la influencia de la Revolución China, triunfante tras una guerra insurreccional prolongada en un país de mayoría campesina y las experiencias en muchos países de América Latina de intentos de cambio llevados a cabo por una burguesía reformista frustrados finalmente por golpes de Estado, como el que presenció el Che contra Jacobo Arbenz en Guatemala tras la reforma agraria de éste.

En ese escenario es en el que se forja el pensamiento político del Che y que le lleva a caracterizar al imperialismo como el enemigo fundamental de América Latina, en el que la lucha antiimperialista debe tener un carácter anticapitalista y la vía ha de ser la insurrección. “La consecuencia de la crisis del capitalismo dependiente es el dilema reforma vs insurrección -dice Roitman rememorando aquel contexto- tras varias experiencias, no sólo la de Guatemala, en las que la vía reformista había sido ahogada por golpes militares”.

El movimiento insurreccional contra la tiranía llevaba también aparejado la lucha por la construcción del socialismo. Es por eso que Roitman califica a la Revolución cubana como última Revolución Nacional y primera Revolución Socialista en América Latina, e insistirá el profesor a la largo de su intervención en repetir la idea de que las Revoluciones en América Latina tienen que ser nacionales, tienen un componente nacional pues existe un problema de identidad frente a la dependencia del imperialismo, “no hay Revolución Socialista que no sea Nacional”, afirmó.

De la experiencia cubana extraerá el Che la conclusión de que el foco insurreccional puede crear las condiciones para la Revolución, que no hay que esperar a que se den todas las condiciones previas para realizarla. Para él el terreno de la lucha armada ha de ser el campo y el campesinado la principal fuerza revolucionaria, ignorando, según Roitman, el aporte de la lucha urbana y la contribución de ésta a la guerra insurreccional que se libraba en Sierra Maestra.
Para Roitman, la concepción de lo acontecido en Cuba es un hecho nacional, no exportable. Pero el Che se sentía parte de una Revolución mundial, afirma el profesor de la UCM, su estrategia era la de crearle “1, 2, 3 Vietnam al imperialismo”. Es el momento de la famosa carta de despedida del Che a Fidel, donde la CIA aprovecha para construir un relato de un supuesto enfrentamiento entre ambos. Pero “Cuba nunca abandonó al Che”, afirmó.

Roitman resalta sobremanera en el pensamiento político-revolucionario de Guevara, junto a su antidogmatismo, el componente ético: “en el Che no hay política sin ética”; su ejemplaridad, “el Che era el primero que arriesgaba”; su coherencia entre el decir y el hacer, “concebía la mentira como antesala de la traición”. De esta primacía del componente ético, de la transformación revolucionaria vista fundamentalmente como una transformación de las conciencias se derivan también sus concepciones sobre el trabajo voluntario y la preponderancia de los incentivos morales sobre los materiales en la construcción del socialismo.

En relación a su final, Roitman afirma que son los comandantes de la marina boliviana los que con su asesinato lo elevan a la inmortalidad. El antídoto frente a su conversión en tópico, en excepción, en icono comercial, es la lectura viva del Che en su contexto histórico, sin ahistorizarlo. Roitman denunció también la difusión, de la imagen calumniosa de un Che asesino, por parte de la periodista Maite Rico, Vargas Llosa hijo y otros en la prensa patria.

Nota:
El verso que da título a esta crónica pertenece a la canción de Vicente Feliú, “Sueño del Héroe” del disco “Guevarianas”.

[Vídeo] Grabación del acto: http://goo.gl/bqpuzv

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