Los ecuatorianos concurren a las elecciones presidenciales del 7 de febrero sumidos en una crisis política auspiciada por el actual mandatario, Lenín Moreno, que ha ejercido una tremenda persecución contra el ex presidente Rafael Correa y miembros de su gobierno. Una lawfare en toda regla a través de bulos, mentiras y procesos judiciales fraudulentos que han hecho de Moreno el principal traidor contra la Revolución Ciudadana iniciada por Correa que transformó un país sometido a los dictados del neoliberalismo en una verdadera democracia al servicio de los trabajadores y las trabajadoras.
Moreno no dudó en volver a la senda del capitalismo más salvaje para someter a la población a las políticas neoliberales más destructivas. En octubre de 2019 presentó un paquetazo de medidas económicas al dictado del FMI que abarcaban la eliminación de los subsidios para los combustibles y la liberación del precio del diésel y de la gasolina, lo que suponía un aumento en general de los precios de productos y servicios. Incluso en plena pandemia lanzó en mayo del año pasado un brutal paquete de ajuste que incluyó una bajada del salario de los empleados públicos, la liquidación de empresas estatales y el cierre de embajadas y consulados.
La doble traición de Lenín Moreno
La traición de Moreno no se ha quedado solo en el ámbito económico sino que una de las metas de su mandato ha sido la persecución política contra el correísmo y no ha dudado en implementar procesos fraudulentos contra el ex vicepresidente Jorge Glas, al que ha llegado a encarcelar, el ex presidente Rafael Correa, que tuvo que exiliarse, y Paola Pabón, prefecta de la provincia de Pichincha, también encarcelada, acusada de instigar las legítimas protestas ciudadanas contra el paquetazo de 2019. Pabón, junto a Christian González y Virgilio Hernández, finalmente fue puesta en libertad gracias a la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que adoptó el 6 de diciembre de 2019 una resolución otorgando medidas cautelares de protección a favor de los tres líderes de la oposición.
La persecución contra el correísmo se incrementó de cara a las elecciones. El Consejo Electoral Ecuatoriano (CNE), en un vergonzoso seguidismo a la persecución auspiciada por Moreno, llevó a cabo numerosos intentos para inhabilitar al binomio correísta de la alianza Unión por la Esperanza (UNES), integrado por Andrés Arauz y Carlos Rabascall.
La victoria de Arauz y Rabascall devolvería la democracia y los derechos al pueblo ecuatoriano. El gobierno de Moreno presionaba al Consejo Nacional Electoral para aplazar las elecciones, lo que sería una vulneración de las leyes del país y un duro golpe a la estabilidad democrática de Ecuador.
El triunfo del binomio de la esperanza será fundamental para que Ecuador recupere la democracia siguiendo la senda iniciada por Bolivia.




