Al conmemorar este año el centenario del nacimiento del Partido Comunista de España, somos conscientes de que conmemoramos un siglo de historia de organización de la clase obrera, de defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, de vanguardia en la defensa de las libertades, y de que el mundo de la cultura ha estado siempre ligado al Partido, pues son muchos los militantes que han llegado al PCE desde la universidad y los libros y muchos más quienes han conocido en el PCE a los poetas, novelistas y pintores que expresaban lo que ellos sentían.
Sabemos que la Literatura y el Arte son componentes fundamentales en la lucha ideológica y que muchos escritores y artistas toman la palabra, la imagen o el escenario para expresar las contradicciones del sistema, para denunciar la injusticia y anunciar una nueva forma de construir el mundo, ponen su obra al servicio de la transformación social; muchos, en estos cien años, lo han hecho desde su teoría y su praxis comunista y muchos también, desde su cercanía y su amistad con el Partido, por considerarlo un instrumento necesario para defender la libertad, la democracia, la igualdad y la justicia.
El PCE se formó, como sabemos, por las Juventudes Socialistas y por un grupo del PSOE que, por una parte, no estaban de acuerdo con la línea que habían seguido los partidos socialistas en la Primera Guerra Mundial y, por otra parte, estaban a favor del triunfo de la Revolución de Octubre de 1917 en la Unión Soviética y sentían ese influjo que llegaba también a través de la Literatura en las obras de Máximo Gorki y Bertolt Brecht, entre otros. En los años veinte, muchos autores españoles se alinean con las vanguardias artísticas europeas y contribuyen al mismo tiempo a la proclamación de la Segunda República, una república de trabajadores de toda clase, tal y como se definía en la Constitución de 1931. La defensa de la República, amenazada desde el primer momento por los sectores reaccionarios, contó con el apoyo de muchos escritores y artistas que publicaban sus obras, organizaban exposiciones y conferencias, ponían en marcha revistas, participaban en las Misiones Pedagógicas e intercambiaban sus experiencias con autores y autoras de otros países y, entre ellos, muchos comunistas como Rafael Alberti, Pedro Garfias, María Teresa León, José Herrera Petere, Luisa Carnés… La resistencia al fascismo durante la guerra no hubiera sido igual sin los versos de Arturo Serrano Plaja que los milicianos escuchaban y repetían en el frente y sin el Frente Sur de Miguel Hernández; sin las guerrillas del teatro de María Teresa León, sin los carteles y los cuadros de Josep Renau, Manuela Ballester o Pablo Picasso… En Valencia se celebró el 4 de julio de 1937, en plena Guerra Civil, el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura y reunió a más de un centenar de autores de todo el mundo comprometidos en la defensa de la libertad, en solidaridad con España y la República; allí estaban, entre otros, Bertolt Brecht, Nicolás Guillén, César Vallejo, Pablo Neruda, María Teresa León, Antonio Machado, Miguel Hernández y Luis Cernuda, para enfrentarse a la barbarie fascista y reforzar los lazos culturales entre los pueblos.
La lucha contra la dictadura franquista no hubiera sido lo mismo sin los versos de Alberti, Lorca, Blas de Otero, César Vallejo, Nicolás Guillén o Gabriel Celaya, convertidos en himnos de lucha y resistencia; si no hubiéramos escuchado las canciones de la Nueva Trova Cubana, de Elisa Serna, de Mercedes Sosa; si no hubiéramos leído los poemas de Ángela Figuera, de Marcos Ana, de Carlos Álvarez y de Javier Egea; las memorias de María Teresa León, las novelas de Armando López Salinas o Sánchez Ferlosio; si no hubiéramos tenido el teatro de Alfonso Sastre, el cine de Juan Antonio Bardem o los cuadros de Juan Genovés.
En los años 80 del siglo pasado, se van notando, cada vez con más fuerza, los rasgos del pensamiento neoliberal que trata de poner fin a las ideologías y de alimentar el desencanto político y tiene sus consecuencias en el mundo de la cultura y también en la vida orgánica del Partido, más dedicado a la lucha institucional. No obstante, ha habido militantes comunistas que han seguido su trayectoria política y creadora y, por otra parte, los lazos del PCE con la literatura, el arte o el cine se han mantenido y se han reforzado en muchas convocatorias de las que solo voy a citar la conmemoración del centenario del nacimiento de Miguel Hernández en 2010, el Congreso de Escritores, Intelectuales y Artistas por el Compromiso celebrado en Madrid, en octubre de 2012, y el Encuentro por una Cultura Popular, celebrado en Madrid, el 23 de marzo de 2019.
Pero tampoco podemos olvidar el libro de Marcos Ana Decidme cómo es un árbol (2007), que tantos encuentros y debates suscitó, los poemas y las novelas de Felipe Alcaraz y Marta Sanz, los trabajos de investigación de David Becerra Mayor y Juan Antonio Hormigón, las publicaciones del PCE Nuestra Bandera y Pensar desde abajo, en Andalucía; los artículos de Mundo Obrero que, en los últimos años, tiene un suplemento cultural, “El mono azul”, que sigue el hilo rojo de la memoria. Hay cantautoras comunistas como Lucía Socam, actores como Juan Diego, Carlos Bardem y actrices como Susana Oviedo; cantaores flamencos como Manuel Gerena y Juan Pinilla, editores y editoriales como Joaquín Recio y Atrapasueños, Rikardo González y Utopía Libros y muchas personas que, en defensa de la libertad y de la igualdad, contra la ideología dominante del capitalismo globalizado y la falsa alternativa del posmodernismo, siguen subiéndose a un escenario, componiendo imágenes y tomando la palabra. Conmemoramos, por lo tanto, un siglo de vida del PCE, un siglo de lucha heroica de muchos hombres y mujeres y un siglo de libros, de cuadros, de música, en el que el Partido y la cultura han ido de la mano. Así seguirá siendo, como demuestra la acogida que ha tenido, en calidad y cantidad, el concurso de relatos “La narrativa del centenario” y que une nuestra memoria con el presente y con el futuro. Será –trabajamos en ello- un futuro con cultura, un futuro con Partido.




