Dejar de ser súbditos. El fin de la restauración borbónica
Gerardo PisarelloAkal

Puede pasar lo que pasó en otros momentos en la historia de España, que la propia dinastía borbónica propicie la erosión y la crítica de la institución monárquica. Sólo cuando los abusos y los atropellos resultan insoportables, los Borbones acaban en el exilio. Así pasó con Cristina de Borbón, con Isabel II, con Alfonso XIII, el abuelo del rey emérito, también acabó exiliado. Y cuando se van lo hacen cargados con las joyas de la Corona, como si fueran suyas, y todo el dinero que pueden acopiar. Otras veces se llevan primero el dinero “presuntamente” y acaban en un exilio forzoso, pero con la protección de la mayoría parlamentaria, la Casa Real, el poder económico y el judicial. Además, con los Borbones “nunca hubo una monarquía parlamentaria. Ni siquiera ahora, porque la dinastía borbónica ha demostrado ser muy maleducada en términos constitucionales, muy reacia a que se le impongan límites básicos, a actuar con transparencia, a renunciar a determinados privilegios”. Todo esto lo explica Gerardo Pisarello, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona, diputado por el Grupo Confederal de Unidas Podemos- En Comú Podem-Galicia En Común. Lo hace en su ensayo Dejar de ser súbditos. El fin de la restauración borbónica.

«¿De qué sirve la monarquía en pleno siglo XXI? ¿De qué ha servido en la historia de España?”, plantea Pisarello. Hace un recorrido por las monarquías de diferentes países, centrándose en la española, abarcando desde el reinado de Fernando VII hasta el actual monarca, Felipe VI, que no hace demasiado por despegarse de los sectores más reaccionarios del poder judicial, económico y político. “¿Cómo puede ser rey de una monarquía parlamentaria alguien que nunca critica a una de las dictaduras más sangrientas que existió en Europa, como la franquista?” se pregunta este nieto de exiliados republicanos.

La cuarta restauración, realizada por Franco, está en proceso de descomposición, con la ayuda del propio Juan Carlos I. Estamos en una crisis de régimen ante la que Pisarello apunta cuatro posibles salidas. La primera, la “operación de reducción de daños”, va dirigida a minimizar las irregularidades del emérito y absolver de responsabilidades a Felipe VI y acelerar la coronación de Leonor. La segunda, deseada por algunos sectores progresistas, sería “republicanizar” la monarquía, convirtiéndola en una monarquía real y no nominalmente parlamentaria. La tercera sería la alternativa autoritaria, como la que tomó Alfonso XIII con Primo de Rivera. Y la cuarta, llevaría a un nuevo impulso democratizador y republicano, con un referéndum sobre la forma de Estado y poniendo en marcha un “proceso de procesos constituyentes, con un nuevo horizonte republicano, social y plurinacional. Mientras tanto, mejor «Dejar de ser súbditos, el libro en el que te cuento todo lo que no quieren que sepas sobre la monarquía”.

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