En este trabajo me sumergiré en lo que es, para mí, la dignidad humana, no sin antes dar una definición: situación en la que el individuo siente respeto por sí mismo y se valora, al mismo tiempo que es respetado y valorado. Implica la necesidad de que todos los seres humanos sean tratados en un pie de igualdad y que puedan gozar de los derechos fundamentales que de ellos derivan. Para comprender esto hay que definir al objeto, es decir, al humano y la sociedad. El hombre no es un individuo sino parte de un continuo existencial. Es un producto de fuerzas distintas de él que no puede controlar. No es persona cuando el individuo se transforma en un simple reflejo de la opinión imperante. Llegar a ser persona se identifica con llegar a ser libre, lo cual supone ser capaz de conducirse y hablar desde sí mismo.

La dignidad como relación socialmente condicionada e histórica surge por primera vez en el período de la descomposición del régimen de la comunidad primitiva, junto con el surgimiento de la personalidad, pero se manifiesta de modo contradictorio en la sociedad dividida en clases. La dignidad humana no podrá existir mientras, a su vez, existan clases sociales. Dignidad y clases sociales son dos palabras antónimas, por eso en el mundo hay gente que se muere de hambre por más que la clase alta o media rece o no lo quiera. Por eso en el mundo se ejerce la trata de blancas, con la clase media y alta implicada. Por eso en el mundo hay pobres y ricos, mientras la clase alta no quiera cambiar las diferencias y constituir la dignidad humana. El único remedio es la conciencia de clase, sinónimo de dignidad, y, como último recurso, la lucha y manifestación violenta por parte de la clase baja y trabajadora, la lucha del pueblo. La lucha de todos.

En cuanto a la cuestión del ser humano y sus implicaciones de ser racional y libre, niego todo ápice de racionalidad y no creo que el hombre pueda ser libre sin que ejecute a la perfección el nihilismo activo. Por lo tanto, el ser humano no tiene más racionalidad que la que le dejan tener, con la que se ha educado y sigue educándose, aquella que le afecta cada día y no le deja ser libre ni tomar decisiones propias. Esa racionalidad que le afecta, le oprime y le aleja de su realidad que es la verdadera, esa misma racionalidad que muchas llaman libertad pero que realmente reniega de esta y de toda mente abierta o libre albedrío. Vivimos condicionados. Ya sea por la política, la ética, el momento temporal en el que nos ha tocado vivir y el pasado que no hemos vivido. No hay una verdad ni un raciocinio y ni siquiera un ápice de vitalidad o libertad.

En los aspectos o principios derivados de la dignidad humana se incluyen la justicia distributiva (que debería ser el reparto de los bienes materiales e inmateriales), conmutativa (que debería regular los modos de trato, socialmente y ante la ley, de todos los ciudadanos, observándose el principio de igualdad y el bien común), procesal (la cual falta en España con el poder judicial corrupto y unido al poder ejecutivo) y la justicia retributiva, obsoleta mientas haya culpables impunes o asesinos y violadores en las calles al año de encerrarlos.

La dignidad humana se rige como principio por los valores de seguridad (imposible mientras no nos dejen ser iguales), de igualdad (imposible mientras no nos dejen ser libres) y de libertad, imposible mientras no estemos seguros.

(*) Trabajo redactado para la clase de segundo de bachillerato.

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