El injusto y genocida bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba por el gobierno de Estados Unidos constituye el principal obstáculo al desarrollo de la economía y al pleno disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las cubanas y los cubanos. No hay familia cubana ni sector del país que no haya sido víctima de sus efectos.

Ha sido el arma más persistente y el eje central de la hostilidad contra Cuba desde el triunfo revolucionario de 1959. Se trata de un acto de guerra económica que, a lo largo de más de seis décadas, ha adquirido efectos cada vez más notables en todas las esferas de la sociedad y ha alcanzado un impacto extraterritorial en prácticamente todos los rincones del planeta.

Sus objetivos están claramente definidos: derrotar a la Revolución Cubana e imponer un régimen coherente con los intereses imperiales.

Las negativas consecuencias de esta política sobre las mujeres y los miembros de sus familias son incalculables, pues han provocado afectaciones materiales en los ámbitos laboral y doméstico, además de psicológicas derivadas de las propias carencias y de las medidas que obstaculizan los encuentros académicos y el reencuentro entre los familiares.

El gobierno de Estados Unidos ha implementado disposiciones restrictivas en el otorgamiento de visados para efectuar visitas a familiares que incluyen negativas de salidas, reducción de su validez a tres meses y obligatoriedad de adquirirlas a través de un tercer país, situación que genera estrés y tensiones en la vida económica, social y cotidiana de las cubanas.

CONTRA LAS MUJERES Y LA INFANCIA

El bloqueo produce severas restricciones en la importación de alimentos con destino al consumo directo de las familias, las escuelas, los hospitales, los círculos infantiles, los hogares de ancianos y las casas para la atención a los adultos mayores, por el alto costo en el mercado mundial y la necesidad de su adquisición en países distantes de Cuba. También en la importación de los medicamentos y de los materiales y el equipamiento médico especializado para los hospitales, con una grave repercusión en los pediátricos y materno-infantiles.

Dichas medidas limitan el pleno ejercicio de las profesiones de personas que laboran en instituciones de educación, de salud y de ciencia, sectores que se encuentran representados en su mayoría por mujeres, y los servicios de atención y cuidado que recibe la población como garantía de su bienestar integral. Las medidas de coerción económica impiden la adquisición de los insumos necesarios para la educación especial o para el diagnóstico y/o el tratamiento de alguna patología o discapacidad determinada, fundamentalmente asociada a niños y niñas, lo que repercute negativamente en su formación y desarrollo.

Las limitaciones existentes en la cobertura de anticoncepción de alta calidad para especificidades puntuales y en la importación de medicamentos, material y equipamiento médico especializado, han estado severamente condicionadas por el bloqueo, como consecuencia de las escasas opciones de acceso a fuentes de inversión y de recursos específicos para el país.

Esta política agresiva y unilateral obstaculiza el abastecimiento de combustible a nuestro país desde diversos mercados mediante la aplicación de sanciones y amenazas a los buques, navieras y compañías de seguros de múltiples países que pretendan negociar con Cuba, impide la importación de materias primas para las producciones textiles y otras destinadas al comercio, por lo que reducen en cantidad y calidad los servicios públicos de apoyo al hogar y a la familia trabajadora, entre los que se sitúan los de cuidado al adulto mayor y de suministro de los productos de higiene personal y colectiva.

LA CRUELDAD DEL BLOQUEO DURANTE LA PANDEMIA

El recrudecimiento del bloqueo no ha disminuido ni siquiera durante la pandemia. Resulta muy cruel que se hayan obstaculizado los envíos hacia Cuba de las mascarillas, los kits de diagnóstico rápido, los ventiladores para la asistencia respiratoria a los enfermos, los medicamentos y el material sanitario, además de otros recursos imprescindibles, haciendo más costoso el enfrentamiento con esta enfermedad.

El imperialismo estadounidense, en su plan para aniquilar las conquistas del socialismo, ha desencadenado con sus aliados una infame campaña calumniosa contra la cooperación internacional que Cuba presta en el área de los servicios de salud para desacreditarla y privar al país de los legítimos ingresos que recibe por la exportación de estos servicios, para que no pueda sufragar parte de los gastos de su sistema nacional de salud y de la cooperación altruista que la nación presta en un número importante de países en desarrollo.

Asimismo, ha desatado la subversión ideológica dirigida contra el pueblo cubano a través del funesto guion de las llamadas revoluciones de colores, guerra no convencional basada en la mentira, las manipulaciones mediáticas, la desestabilización y los llamamientos a la violencia, patrocinando a grupos contrarrevolucionarios e incitando al odio entre la población cubana.

Todas estas agresiones, financiadas con millones de dólares, no han podido mermar la resistencia del pueblo, la unidad y el espíritu de combate y justicia social construidos por la Revolución.

El llamado ejército de las batas blancas se ha ganado el reconocimiento mundial en el cumplimiento de las misiones médicas internacionalistas por parte de decenas de miles de profesionales y técnicos, el 64% mujeres.

No se puede ocultar o disminuir la proeza del proyecto socialista cubano que a pesar del acoso ha sabido mantener su vocación de justicia y se esfuerza por construir un futuro de bienestar material y espiritual para toda la población cubana.

El bloqueo económico, comercial y financiero impide el ascendente y continuo empoderamiento de las cubanas en la sociedad y, por consiguiente, el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el referido al tema de la igualdad de género. El bloqueo dificulta la participación de las mujeres en el empleo, reduce sus ingresos, aumenta la sobrecarga doméstica y complica la materialización de sus proyectos de vida.

70% DE MUJERES EN SECTORES ESTRATÉGICOS

A pesar de que representa un freno para la implementación del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, Cuba ha ampliado y reorientado los programas sociales y sectoriales de bienestar y salud con estrategias para lograr la plena inserción social de las mujeres.

Las cubanas disfrutan de autonomía económica y participan en la toma de decisiones a nivel gubernamental. Existe una amplia presencia de las mujeres en los sectores de educación, salud, ciencia, jurídico y bancario, en los que superan el 70% de la fuerza laboral activa. Su representación en el Parlamento alcanza el 53%.

Cuba cuenta con cinco vacunas contra la pandemia, tres de ellas aprobadas para el uso de emergencia, que han permitido inmunizar a la población cubana, incluidas las personas en edades pediátricas, logro en el que han jugado un papel determinante las mujeres que protagonizan más del 70% de los proyectos de investigación y que han sido acreedoras de importantes reconocimientos nacionales e internacionales.

En todos estos años de sanciones unilaterales, el país no ha cesado en su empeño de emprender acciones a favor de la igualdad, la equidad de género y la incorporación de perspectivas incluyentes en los nuevos escenarios sociales.

Los daños del bloqueo sobre las potencialidades de desarrollo y de bienestar en Cuba son incuestionables. Han perjudicado la vida cotidiana y las aspiraciones de prosperidad de varias generaciones. Pero es un fracaso rotundo para la pretensión imperialista de doblegar la voluntad del pueblo y de socavar los pilares sobre los que se ha construido la revolución socialista. El gobierno cubano, junto a la inmensa mayoría de su pueblo, continúa desarrollando su modelo económico y social para una institucionalidad basada en la justicia, la igualdad y la solidaridad.

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