«Agapito Marazuela fue un gran intelectual, sin embargo se definía como parte del pueblo; en realidad era un músico universal” (Lidia Martín Merino)

El programa ‘Imprescindibles’ de RTVE hizo un sitio para el documental «La estatua partida», sobre la vida y la obra del folclorista Agapito Marazuela, según la directora Lidia Martín Merino, a quien hay que agradecer y valorar su empeño en levantar un proyecto que estuvo a punto de frustrarse por falta de financiación. El resultado de ese trabajo ha sido un documental muy bien elaborado, emotivo en varios de sus pasajes y brillante en su conjunto. Sin duda, ‘La estatua partida’ es una aportación de primer nivel para iluminar toda la dimensión de ese guardián del folclore y hombre progresista, que fue Agapito Marazuela.

Tiempo atrás ya dedicamos en ‘El tren de la memoria’ una columna al guitarrista, cantante, dulzainero y gran rescatador de la música popular que se estaba perdiendo (‘Agapito Marazuela: un hombre, una copla…’; nov. 2013). Pero todo es poco -aunque fuera El Cossío- para acometer la tarea de hacer justicia a una figura enjuta, y sin embargo formidable, la del estudioso investigador que en casi absoluta soledad emprendió una peregrinación sin final en busca de las fuentes de la memoria, la cultura y las raíces del folclore. Los caminos de Castilla saben de sus idas y venidas, de pueblo en pueblo y de romería en romería; a veces ese trajín consistía en escuchar a una persona enferma y quedarse con una tonada para que no se perdiera en el páramo de los olvidos.

¡Enhorabuena y gracias a Lidia Martín Merino por la perseverancia para sacar adelante un proyecto en el que al principio muy pocos creyeron!, un proyecto que en muchos momentos de su gestación se aventuró al filo de lo imposible. Pero, todo ello es -si lo observamos con realismo- absolutamente normal cuando de lo que se trata es de hacer justicia y de encontrar un digno lugar para ubicar la memoria y elevar la obra de ese genial e ilustre desafecto que fue Agapito Marazuela. Porque, ciertamente Agapito tiene consideración de patriarca del folclore castellano, pero su ”ideología izquierdista” -como le describen los periódicos de la oficialidad- le confina en el panteón de los proscritos egregios.

El documental ‘La estatua partida’ recuerda, al respecto, cómo fue abortado el homenaje nacional que los artistas españoles habían proyectado tributar al folclorista segoviano, incluso tenía fecha y lugar: el 11 de marzo de 1977 en el pabellón deportivo del Real Madrid. De la organización de este homenaje se ocupaba una comisión integrada por diversas entidades culturales de carácter nacional, cuyo coordinador era el cantante Víctor Manuel. El objetivo que se pretendía era el reconocimiento de la labor realizada por el maestro Marazuela a través de la presencia de representantes del folclore y otros estilos musicales de todas las regiones y nacionalidades del Estado español.

La relación de artistas involucrados era muy significativa y se contaba con la segura participación de María del Mar Bonet, Olvidi Montllor, Amancio Prada, Bibiano y Benedito, Nuevo Mester de Clerecía, La Fanega, La Buyonera, José Menese, Luis Pastor, Rosa León, Ricardo Cantalapiedra, José Remis, Miguel Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel. El propio Agapito Marazuela intervendría ejecutando algunas piezas a la dulzaina. El diseño del cartel anunciador fue obra del pintor José Ortega. Con la recaudación del acto se reeditaría el ‘Cancionero de Segovia’, obra del homenajeado que recoge gran parte del folklore de varias provincias castellanas.

Pero el barquito del homenaje no llegó a buen puerto… Tal fecha como el 10 de abril de 1977, el periódico El País recogía las siguientes notas en su sección de ‘Cartas al director’: “Se suprimió el homenaje a este excelente cantor y conocedor del canto popular castellano porque el gobernador civil pretextó que se podía alterar el orden. ¿No se ha garantizado el orden en actos mucho más conflictivos? Y tal vez se suprima también la reedición de su cancionero, único en la historia sobre el canto popular de Segovia, Ávila y Madrid, que era uno de los fines del acto proyectado. Lástima. El homenaje, más que merecido, sigue siendo una deuda que tenemos contraída con Agapito Marazuela, en cuya vida ha habido muchas vicisitudes y amarguras y pocas compensaciones. ¿Se hará alguna vez el homenaje?«.

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