Las elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán a finales de mayo, no son unas elecciones más. Nunca lo son cuando se trata de ganar poder institucional para aplicar una agenda de gobierno transformadora y al servicio del interés general, de las familias trabajadoras. Pero, además, en este caso nos jugamos ganar un país, comenzando por las elecciones municipales y autonómicas, siguiendo en diciembre de 2023 con unas generales que pueden ser decisivas para evitar un gobierno de la derecha y la extrema derecha y terminando en junio de 2024 con unas elecciones europeas que ahonden en la Europa de los pueblos frente a la Europa del capital.

Un ciclo completo de elecciones que son fundamentales para determinar las políticas para las siguientes décadas, desde cada pueblo. No podemos perder de vista que no sólo nos jugamos una agenda de gobierno radicalmente democrática, orientada a garantizar pan, trabajo, techo, dignidad. Nos jugamos también la consolidación y multiplicación de espacios organizados y coordinados de las fuerzas políticas que defendemos un programa de gobierno transformador. Nos jugamos la fortaleza de un espacio político que debe contribuir a la participación política, la movilización en defensa de derechos y la organización exigente de la ciudadanía que los reclama. La resultante de las elecciones municipales, autonómicas en mayo, así como las generales, puede suponer avances en derechos o retrocesos reaccionarios.

Estamos en una encrucijada entre involución reaccionaria y profundización democrática

Siempre como Partido Comunista, después como Izquierda Unida, también como Unidas Podemos, como confluencias electorales, o como Sumar, la militancia comunista siempre ha trabajado para desarrollar programas de gobierno que cuide a las familias trabajadoras, que fortalezca democracia y que haga frente a las organizaciones y políticas antidemocráticas que surgen al calor del derrumbe de unos dogmas neoliberales que hacen insostenible la vida y el planeta. Debemos ser capaces de garantizar que las alianzas políticas para ganar un país crezcan. Nuestra tarea es hacer fuertes las alianzas políticas que sobre la base programática, pretendan poner la vida en el centro, anteponer la vida reproductiva a la productiva, mediante derechos, servicios públicos, decrecimiento e intervención política en la economía.

La comunista es una mirada larga que siempre ha antepuesto el interés de la clase trabajadora, de la mayoría social, al interés partidario. Siembre bajo la ética de la convicción.

Nos jugamos la fortaleza de un espacio político que debe contribuir a la participación política, la movilización en defensa de derechos y la organización

Las próximas elecciones municipales y autonómicas, que se celebrarán en mayo, son una oportunidad para poner los gobiernos municipales y autonómicos al servicio del interés general. Para hacer que las políticas desplegadas desde el Gobierno de España se amplíen a los gobiernos municipales y autonómicos, para hacer un país que garantice derechos, un Estado que remueva los obstáculos que impiden la igualdad. Y para ello, con mirada larga, hemos venido trabajando para garantizar amplias alianzas electorales, con las fuerzas que hoy componen Unidas Podemos, y con las fuerzas llamadas a formar parte de Sumar.

Es necesario que nuestras candidaturas obtengan buenos resultados electorales en las municipales y autonómicas, que se perciba claramente la vinculación entre las candidaturas del espacio de Unidas Podemos/Izquierda Unida en las elecciones municipales y autonómicas y el proceso que concluirá con la candidatura de SUMAR en las elecciones generales. Nuestros votantes en mayo deben identificar nuestras candidaturas como las que van a fortalecer el proceso de construcción de SUMAR.

No ha sido posible un acuerdo marco federal

El resultado del trabajo por garantizar las más amplias alianzas electorales, es desigual según la Comunidad Autónoma. Lo que debería haber sido una acuerdo de marco federal entre Izquierda Unida y Podemos para alcanzar acuerdos de alianzas autonómicas y municipales, no ha sido, y ello pese a la insistencia de Izquierda Unida. Lo que debería haber sido un acuerdo entre Izquierda Unida y Podemos y las fuerzas llamadas a formar parte de Sumar, tampoco ha sido. Demasiada mirada de reojo y poca mirada larga.

Los comunistas siempre han antepuesto el interés de la mayoría social al interés partidario

Aún así, varias son las Comunidades Autónomas y federaciones de Izquierda Unida, donde en mayo se celebrarán elecciones autonómicas, en las que se han conseguido acuerdos electorales con Podemos: Cantabria, Navarra, La Rioja, Extremadura, Madrid, Castilla La Mancha, Murcia, Baleares, Canarias.

Se sigue trabajando para alcanzar acuerdos en País Valenciano y garantizar que el acuerdo suscrito por Izquierda Unida y Podemos en La Rioja sea ratificado por la dirección estatal de Podemos.

En Galicia, Euskadi, Castilla y León, Cataluña, Andalucía no se celebran elecciones autonómicas. Siendo Andalucía el único territorio en el que se alcanzó un acuerdo con Podemos y Más País, a costa de la responsabilidad de Izquierda Unida de Andalucía.

En Asturias y Aragón se han acordado alianzas electorales sin Podemos.

Por otro lado, tanto en Madrid como en País Valenciano, Mas País y Compromís han renunciado a llegar a acuerdos con Izquierda Unida y Podemos, lo que va a fragmentar el voto de la izquierda. Nunca se suma dividiendo.

Necesitamos gobiernos municipales que expriman sus competencias para trabajar por la igualdad y antepongan el interés general sobre el particular

Toca estar a la altura de los retos políticos que tiene nuestro pueblo. El PCE e IU van a poner todo su capital político en garantizar que los procesos políticos y electorales de 2023 tengan como resultado instituciones democráticas que antepongan el interés general sobre el particular, y así desplegar programas de gobierno que garanticen vidas dignas, además de frenar a las organizaciones antidemocráticas que quieren acabar con todo.

Vocación municipalista

En cuanto a las elecciones municipales, nuestras alcaldías son fundamentales para construir un nuevo país, para avanzar hacia el horizonte republicano. Los ayuntamientos gobernados por la izquierda son ejemplo de gestión en favor del pueblo trabajador y espacios de contrapoder.

Es en el municipio, el ámbito en el que se desarrolla la vida de nuestra gente, donde se expresan y concretan todas las contradicciones sociales de nuestro tiempo. Es en el día a día de nuestros barrios y pueblos, en los que se ven las nefastas consecuencias de las políticas neoliberales impuestas desde arriba. Vemos el dolor y el sufrimiento causados por la falta de empleo, por la falta de vivienda y por la falta de expectativas. Pero también es en nuestros municipios en los que nuestro pueblo se organiza para reclamar mejoras en sus vidas. Los municipios son también los espacios en los que se construye la esperanza. Las luchas por la preservación del medio ambiente, por el acceso a la vivienda digna, por la mejora de los servicios públicos, por la memoria democrática…

Necesitamos gobiernos municipales que expriman sus competencias para hacer igualdad, que contribuyan a la construcción de organización social y a la movilización. Un gobierno democrático fuerte es un gobierno sostenido por una ciudadanía que participa en los asuntos de su ciudad, que es exigente y que se moviliza.

Hemos conseguido alcanzar acuerdos municipales en buena parte del país, nuestra vocación municipalista ha contribuido a ello

Las elecciones municipales de mayo son elecciones de país, sin embargo, las fuerzas que forman parte de Unidas Podemos (Izquierda Unida y Podemos) no han acordado un marco federal de acuerdo, y ello pese a que Izquierda Unida lo ha reclamado. Tampoco las fuerzas llamadas a formar parte de Sumar (Más País, Compromís) han querido suscribir acuerdos generales para ganar los Ayuntamientos.

Pese a ello, hemos conseguido alcanzar acuerdos municipales en buena parte del país, nuestra vocación municipalista ha contribuido a ello. Habrá candidatura de la izquierda transformadora en la mayoría de los municipios de nuestro país. Estamos en una encrucijada entre involución reaccionaria y profundización democrática. Pongamos a nuestros ayuntamientos a empujar para ese nuevo país. Sigamos con la máxima zapatista allá donde tenemos las alcaldías: mandar obedeciendo al pueblo.

En las próximas elecciones municipales nos jugamos la constitución de gobiernos democráticos que antepongan el interés general sobre el particular, que defiendan los servicios públicos frente al interés económico de unos pocos, que apliquen programas de gobierno para luchar contra la desigualdad, la crisis energética, la vulneración de derechos fundamentales como el de la vivienda… Pero también nos jugamos ganar el país. Las elecciones municipales y las autonómicas van a ser condición de posibilidad para llegar fuertes, unidos y sumando en las generales de 2023.

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