Cuando conmemoramos el 125 aniversario del nacimiento del universal poeta granadino, poco se puede añadir a todo aquello que ya se ha dicho acerca de su figura, su inmensa labor literaria y de fomento de la cultura popular, así como sobre su compromiso en primera línea con las causas de la justicia social y el progreso en tiempos de la República. Compromiso que, como sabemos, le costó la vida, fusilado en un páramo cerca del barranco de Víznar.

Pero su enorme influencia no quedó limitada a lo literario, lo histórico o lo político, sino que consiguió inspirar a numerosos músicos que, desde diferentes épocas y estilos, homenajearon al poeta en sus creaciones.

En lo que respecta a nuestro país, debemos citar en primer lugar las composiciones de Paco Ibáñez, que ya en su primer trabajo en 1964 dedicó al poeta un repertorio sobre poemas como El lagarto está llorando, Romance de la luna, luna y el más reconocible en el imaginario colectivo: Canción del jinete, que entre otras ocasiones, fue interpretada en el Olympia de París en 1969, poco antes de ser incluido en la larga lista de censurados por la dictadura.

Una década después, en 1979, el genial Camarón de la Isla publicó el álbum La leyenda del tiempo, obra maestra que supuso un punto de inflexión incorporando novedosas percusiones o bajo eléctrico enriqueciendo así el flamenco con la energía del rock. El primer tema del álbum se inspira en la obra teatral de Lorca Así que pasen cinco años (la leyenda del tiempo), obra surrealista acerca del amor y la muerte, que se enmarca en lo que se denominó el “teatro imposible” del poeta. En una trágica carambola del destino, precisamente cinco años después de finalizada, se produce el asesinato de Federico.

Otro de los artistas nacionales, el granadino Enrique Morente, irrumpió en 1996 con su explosivo álbum Omega para dar un vuelco conceptual al flamenco, donde colaborando con un diverso grupo de artistas y la banda de rock Lagartija Nick, puso música a los versos de la obra Poeta en Nueva York, inspirándose también en Leonard Cohen, que ya había cantado al poeta.

Pero el interés de Morente por Lorca no terminó aquí. En 1998, con Morente-Lorca, repasa toda la trayectoria del granadino con una obra que certifica la posición vanguardista del músico en la evolución del flamenco.

El escándalo que supuso entre los puristas del flamenco tanto la obra de Camarón como la de Morente resultó proporcional al éxito de las obras, cuyos ecos hoy perduran.

También el rock nacional acercó la poesía de Lorca a otro tipo de público. Así, una de las más reputadas bandas del escenario musical como Marea, en 2004 incluye en su álbum 28.000 puñaladas el tema La ciudad de los gitanos, basado en el Romancero Gitano; obra acerca de la cultura de un colectivo que, pese a desarrollar su vida al margen de la sociedad, no por ello (o precisamente por ello) deja de ser hostigada y perseguida por la autoridad. El título hace referencia al poema Romance de la guardia civil española, emocionante homenaje de la banda a una de las mejores obras de Federico.

Pero el impacto del poeta traspasa fronteras, y diferentes artistas difunden en sus canciones su figura. En 1986 un disco tributo pone música a sus poemas: Lluis Llach, Paco de Lucía o Patxi Andión, participan junto al canadiense Leonard Cohen en Poets in New York, y el también poeta versiona Pequeño vals vienés con Take this waltz; como ya apuntábamos, esta obra sirvió de inspiración para Enrique Morente 10 años después.

También desde el continente americano, la gran Chavela Vargas homenajeó a Federico con el disco-libro La luna grande en 2012, que vio la luz poco antes de morir con 93 años, actuando por última vez precisamente en la Residencia de Estudiantes. Dieciséis canciones basadas en poemas donde el estilo único de la artista resulta en una obra para la posteridad. Años atrás tuvo la oportunidad de cantar en La Huerta de San Vicente, residencia veraniega del poeta; en una entrevista posterior declaró: “Lo he amado desde que nací. El y yo habríamos sido buenos amigos porque amo a la gente como Federico”.

La influencia que ejerce Lorca no distingue de estilos musicales y así, la exitosa banda anglo-irlandesa de punk-folk The Pogues, que fusionaba la energía del punk-rock con la música tradicional irlandesa, reserva una canción de su álbum Hell´s ditch (1990) al poeta. En Lorca´s Novena recrean con su particular estilo la muerte del poeta.

Llegamos así a la despedida, título además de una de las Canciones pertenecientes a Trasmundo (1921-1924), versos que la banda de punk ilustrado The Clash, con fuertes vinculaciones con España y Andalucía, improvisó en Spanish bombs junto con un universo de mandolinas, guardias civiles, trincheras llenas de poetas y tapias de cementerio; una nostálgica composición con aires pop donde se puede intuir lo que Federico pudo sentir aquellos días: el aliento viscoso de la hidra que hoy trata, una vez más, de resurgir.

Despedida

Si muero,

dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.

(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.

(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,

dejad el balcón abierto!

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