El jueves 29 se estrenaba una publicación de Ángel Martínez Jorge, economista y analista en el Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol). En el estudio titulado “Qué pasó con la desigualdad de ingresos en España durante la pandemia”, se analizan las variaciones de ingresos durante la pandemia con un especial enfoque en la política de rentas del Estado.
La primera clave tiene que ver con la pérdida y recuperación de renta. Entre 2019 y 2020 se puede ver cómo las personas con menos renta fueron las más afectadas por la reducción de ingresos. De hecho, el resto de la población tuvo de media una reducción ligera o incluso una aumento entre las rentas más altas.
Sin embargo, entre 2020 y 2021 vemos que es justo el grupo de menores rentas el que consigue el mayor aumento. Señalar que en el gráfico se presenta una variación porcentual, es por ello que aunque el aumento sea inferior en términos relativos, en los deciles superiores de renta, en términos absolutos es muy superior. Como se puede ver, la diferencia entre ambos años hace que todos los grupos de renta hayan mejorado su situación respecto al inicio de la pandemia. Hay que incluir otro factor a esta estimación. Ha sido más que evidente la afectación que ha tenido el aumento de los precios en la capacidad de compra de las familias. Muchas familias trabajadoras han visto cómo la inflación vaciaba sus cestas de la compra gastando el mismo dinero por menos productos. En el siguiente gráfico se ve cómo ha variado la renta durante la pandemia en términos nominales y reales (teniendo en cuenta la inflación).
Como se puede ver, los únicos que han aumentado realmente su renta son el 10% más pobre y el 10% más rico. El resto de la población ha visto reducido su nivel de ingresos. Para buscar las causas de este fenómeno, el autor se centra en las ayudas recibidas por parte de la Administración. Analizando la ayuda media neta anual que recibe cada hogar se puede comprobar que éstas han aumentado entre los extremos de la renta, el 20% más pobre y el 10% más rico. Con un gran incremento entre las rentas más pobres que pasan a recibir una ayuda media neta al año de 894€ en 2021, 482€ más que en 2019. Otro punto relevante es el gran descenso de ayudas que afecta al 70% de la población, algo que provoca que el 10% más rico recibe más ayudas que el 60% de la población.
Hay que tener precaución con estos datos. Al final lo que se está mostrando es una media, por lo que este incremento (o disminución) puede deberse a una aumento de la cuantía de las ayudas (margen intensivo) o a un aumento de las personas beneficiadas (margen extensivo). Haciendo está distinción vemos cómo entre las rentas más bajas el aumento se debe por una mayor cobertura de las ayudas y no tanto por una mayor generosidad de las mismas.
Este estudio nos muestra claramente el avance de un modelo que deja al Estado con un papel de soporte para la reproducción de la acumulación entre las grandes burguesías. Al mismo tiempo, asegura unas rentas mínimas de subsistencia entre las capas más pobres de la población para garantizar la paz social.
Sin embargo, este modelo está destinado a una disminución de rentas para las amplias capas de la población, entre ellas la clase trabajadora, la pequeña burguesía o partes de las empleadas públicas.




