El pasado 17 de marzo se nos fue Juan Claudio Cifuentes, la máxima autoridad del periodismo jazzístico de este país. Estuvo al pie del micrófono hasta horas antes de su fallecimiento, grabando su programa de jazz para Radio Clásica de RNE y su último programa en el espacio bandera de este estilo en Radio 3, ‘A todo jazz’. Escuchar su voz era sinónimo de la época dorada del swing, be-bop, cool jazz y hard bob; de los maestros de este género entre los años cuarenta y finales de los sesenta. Ahí es donde se movía su selección de músicos y grabaciones; ahí es donde el maestro sentaba su cátedra.
Gracias a los podcast de Radio 3 podremos seguir escuchando sus explicaciones precisas de cada artista, pues ‘el Cifu’ (para los amigos, como él solía apostillar cuando se presentaba y despedía) daba detalles certeros de cada uno de los componentes del trío, cuarteto o quinteto acompañantes del músico que firmaba el disco. Su excelsa sabiduría diseccionaba cada pieza: la entradilla en grupo, los solos, los puentes entre los solos, los tempos, la digitación, los diálogos entre los instrumentos, etc. Era en sí una inmensa biblioteca.
Una de sus peculiaridades era que programaba discos completos. Su espacio en Radio 3 de una hora los fines de semana no permitía en ocasiones escuchar el disco completo, por lo que bien optaba por dedicarle dos sesiones o guardar los temas sobrantes en lo que él llamaba ‘el tintero’. De tanto en cuando, vaciaba ese tintero y pinchaba todos esos temas que se habían quedado colgados en sesiones anteriores. Ahora que el Cifu ya no está, ¿quién vaciará el tintero?, ¿quién nos ilustrará y nos guiará por las sendas de un género tan bello como complejo? Y, sobre todo, ¿quién mantendrá viva la llama de la pasión por el jazz?
Sus dos últimos programas estuvieron dedicados a un gran trompetista, Charles Tolliver. Comenzaba explicando que este músico estaba en el campo de los poco difundidos, cuando estaba a la altura de los afamados y extraordinarios Lee Morgan o Dizzy Gillespie. Y así es, dado que para mí era la primera vez que le escuchaba mientras que a los otros dos mencionados los tengo en el altar de mis trompetistas fetiche, especialmente Lee Morgan. Gracias al Cifu también descubrí, por ejemplo, a quien es hoy uno de mis guitarristas predilectos, Pat Martino, quien ya estuvo en esta sección con su último álbum.
Se nos van yendo los grandes del periodismo musical. A finales de 2013 también nos dijo adiós repentinamente Antonio Fernández, sin duda otro grandísimo baluarte de una vertiente del jazz que al Cifu no le interesaba: el jazz fusión, es decir, el jazz mezclado con otros géneros como el blues, el soul, el funk o el rock. Nadie vino a rellenar su hueco y me temo que pase un tanto de lo mismo con la marcha del Cifu. También desapareció de la parrilla de Radio 3 hace ya unos años la tercera pata de este banco, ‘Manteca’, un programa centrado en el jazz latino. Eran tres referencias obligatorias del amante del jazz en todos sus ángulos. Ya no queda ninguno y lo que es más triste, nadie ha cogido su testigo o ha tenido la oportunidad en la paupérrima parrilla de la radio musical española.
El mes que viene escribiré con calma de un disco de reciente publicación y que está en el corazón de esa onda calificada de ‘jazz latino’ y que iba a ser el protagonista de este espacio hasta que saltó la noticia de la muerte del Cifu a los 74 años de edad. Lo dejo en el ‘tintero’ por unos días. Es el trompetista y conguero Jerry González y el arreglista Miguel Blanco en su segunda colaboración, . Eso será en mayo. Hasta entonces, como diría Juan Claudio Cifuente, “besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples”.




